México no solo es tierra de playas paradisíacas y pueblos mágicos, también alberga lagunas ocultas que parecen salidas de una película de ciencia ficción. Desde cuerpos de agua con tonalidades turquesa, rosa o verde esmeralda, hasta lagunas enclavadas entre montañas o manglares, estas joyas naturales permanecen fuera del radar del turismo masivo y ofrecen una experiencia de conexión total con la naturaleza.
Aquí te presentamos algunas de las lagunas más impresionantes y poco conocidas del país que, por sus colores y paisajes, parecen de otro planeta.
Laguna de Atexcac, Puebla: un cráter lleno de color y misterio
Ubicada en la región de los volcanes en Puebla, la Laguna de Atexcac es una maravilla natural formada dentro de un cráter volcánico. Su agua azul profundo y su forma perfectamente circular la convierten en un espectáculo visual inigualable.
Poco visitada incluso por los locales, esta laguna ofrece una atmósfera de paz absoluta. No hay infraestructura turística, lo que la hace ideal para viajeros que buscan aislamiento y contemplación. El acceso se realiza a pie desde comunidades cercanas, por lo que es recomendable ir preparado para una pequeña caminata. La vista desde lo alto del cráter es simplemente impactante.
Laguna de Metzabok, Chiapas: un santuario natural casi secreto
En el corazón de la Selva Lacandona, la Laguna de Metzabok forma parte de una red de cuerpos de agua protegidos dentro de la Reserva de la Biosfera de Nahá-Metzabok. Su belleza radica no solo en sus tonos verdes intensos, sino también en la biodiversidad que la rodea.
Se puede recorrer en lancha junto a guías lacandones, quienes además comparten relatos sobre las deidades del agua y su cosmovisión. Este lugar también es ideal para observación de aves y fotografía de naturaleza, ya que sus aguas tranquilas reflejan el cielo como un espejo. A diferencia de destinos populares como Palenque o San Cristóbal, aquí el contacto humano con el entorno es mínimo y profundamente respetuoso.
Laguna de la Media Luna, San Luis Potosí: aguas termales de otro mundo
Aunque es conocida por algunos buceadores, la Laguna de la Media Luna sigue siendo un destino infravalorado fuera de círculos especializados. Ubicada en el municipio de Rioverde, esta laguna tiene forma de media luna y una temperatura constante de 27 °C gracias a los manantiales termales que la alimentan.
Lo sorprendente no es solo su color cristalino, sino también la visibilidad que permite ver hasta el fondo, con cuevas sumergidas y estalagmitas fósiles. Es uno de los pocos lugares donde se puede bucear en aguas termales naturales, lo que la hace ideal tanto para principiantes como para buzos certificados. Todo esto en un entorno casi virgen.
Laguna de Manialtepec, Oaxaca: bioluminiscencia en un paraíso olvidado
Cerca de Puerto Escondido, pero sin el bullicio de las playas populares, se encuentra la Laguna de Manialtepec, famosa por su fenómeno de bioluminiscencia. Durante las noches más oscuras, los microorganismos en el agua reaccionan al movimiento, generando un resplandor azul eléctrico cuando se agita el agua.
A diferencia de otros lugares más turísticos donde este fenómeno se ha vuelto predecible o afectado por la contaminación, Manialtepec conserva aún una atmósfera mágica. Además, su entorno de manglares permite paseos en kayak o lancha para observar aves y cocodrilos en total silencio. El acceso es sencillo y hay tours locales sostenibles disponibles.
Laguna de Bacalar (zonas alternativas), Quintana Roo: más allá de la foto popular
Aunque Bacalar ha ganado fama por su Laguna de los Siete Colores, pocas personas exploran los extremos menos concurridos de este cuerpo de agua. Hacia el norte y el sur del lago se encuentran zonas poco intervenidas donde el agua es más clara, la vegetación más densa y la experiencia más auténtica.
Algunas comunidades mayas como Buenavista o Xul-Ha ofrecen hospedaje ecológico, acceso a cenotes conectados al sistema de Bacalar y actividades como esnórquel sin la aglomeración del malecón central. Si buscas ver el verdadero rostro de Bacalar, este es el camino.
Estas lagunas escondidas de México no solo ofrecen paisajes de otro mundo, sino también la oportunidad de viajar de forma consciente, respetuosa y enriquecedora. En un país tan biodiverso, aún quedan muchos paraísos acuáticos por descubrir. Si buscas destinos distintos, mágicos y alejados del turismo tradicional, estas lagunas podrían regalarte algunas de las experiencias más memorables de tu vida viajera.
