Lejos de las playas concurridas y del turismo masivo, existe un rincón mágico y misterio en Nayarit. Se trata de Ahuacatlán, un Pueblo Mágico que guarda uno de los secretos naturales más impactantes del occidente de México, la cercanía con un volcán activo y un entorno de paisajes volcánicos, cuevas y aguas cristalinas que sorprenden incluso a los viajeros más experimentados.
Ubicado al sur del estado, Ahuacatlán fue reconocido oficialmente como Pueblo Mágico en 2023 gracias a su historia, tradiciones y riqueza natural. Su nombre proviene del náhuatl y significa “lugar donde abunda el aguacate”, una pista de la fertilidad de esta región moldeada por la actividad volcánica.
Ahuacatlán, el pueblo que vive bajo la sombra del Ceboruco
Ahuacatlán es uno de los asentamientos más antiguos de Nayarit y conserva una fuerte herencia indígena y colonial. Sus calles empedradas, casas de fachadas sencillas y ritmo pausado contrastan con la presencia imponente del volcán Ceboruco, que domina el horizonte y recuerda constantemente que la naturaleza es la verdadera protagonista.
El pueblo no solo atrae por su arquitectura y tradiciones, sino por ese halo de misticismo que nace de convivir con un volcán activo, cuya energía ha dado forma al paisaje, a los cultivos y hasta a las leyendas locales.
El volcán Ceboruco
El volcán Ceboruco es uno de los volcanes más activos del occidente mexicano y, a diferencia de otros colosos, su acceso es relativamente sencillo. Una carretera de piedra serpentea entre bosques de pino, encino y oyamel hasta llegar a una zona donde el paisaje cambia de forma abrupta y se transforma en un escenario casi lunar, cubierto por lava solidificada.
En la parte alta, las fumarolas activas liberan vapor directamente desde el subsuelo, creando una atmósfera tan impactante como inquietante. Algunos visitantes aprovechan el calor natural que emana de las grietas para cocinar alimentos, una experiencia extrema que resume la cercanía entre el ser humano y la fuerza de la tierra.
Desde la cima, las vistas del Valle de Jala y de los alrededores de Nayarit son impresionantes, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando el contraste entre el negro de la lava y los tonos dorados del cielo crea una postal inolvidable.

¿Qué más visitar en Ahuacatlán?
Más allá del volcán, Ahuacatlán ofrece un centro histórico que invita a caminar sin prisa. La parroquia de San Francisco de Asís es el corazón del pueblo, mientras que el templo de la Inmaculada Concepción, el más antiguo de la localidad, destaca por su valor histórico y espiritual.
El palacio municipal y la Casa de la Cultura conservan la estética colonial, y la plaza principal junto al jardín Hidalgo se convierten por la tarde en el punto de reunión de los habitantes, cuando el clima refresca y el pueblo se llena de vida.
En los alrededores de Ahuacatlán se encuentran varios atractivos que complementan la experiencia. Los Arcos de Ahuacatlán, un antiguo acueducto del siglo XIX, son un testimonio de la ingeniería hidráulica de la época y un sitio ideal para fotografías.
El Cerrito, un mirador natural, permite observar todo el pueblo desde lo alto, mientras que el templo de Zoatlán, ubicado a pocos kilómetros, ofrece una atmósfera enigmática con sus ruinas rodeadas de vegetación, perfectas para quienes buscan escenarios poco convencionales.
Las Tinajas: aguas cristalinas entre rocas volcánicas
Uno de los secretos mejor guardados de la zona son Las Tinajas, un balneario natural formado por albercas de agua cristalina que brotan entre las rocas. Este oasis es ideal para refrescarse después de explorar el volcán o simplemente para disfrutar de la tranquilidad en medio de la naturaleza.
Su acceso libre y entorno casi virgen hacen que la experiencia sea especial, siempre y cuando se visite con respeto y conciencia ambiental.
La cocina es otro de los grandes atractivos del pueblo. La gastronomía de Ahuacatlán refleja su herencia cultural y el aprovechamiento de los productos de la región. Destacan las tostadas de pata, las tortas de chago, los tamales de puñete y la tradicional birria de chivo o cerdo, preparada lentamente para resaltar su sabor.
En el apartado dulce, la cajeta de mango, las conservas artesanales y el jugo de caña son imperdibles, especialmente durante las ferias locales dedicadas a estos productos.
Consejos para visitar este Pueblo Mágico de Nayarit
Visitar Ahuacatlán implica dejar atrás las prisas. Es recomendable llevar efectivo, calzado cómodo y tiempo suficiente para recorrer el pueblo y sus alrededores. Llegar temprano a sitios naturales como Las Tinajas permite disfrutarlos con mayor calma, y consultar el calendario de fiestas locales puede convertir el viaje en una experiencia aún más completa.
Ahuacatlán no es un destino para quien busca lujo convencional, sino para quienes desean conectar con la fuerza de la tierra, la historia viva y un México menos explorado. Un Pueblo Mágico donde el fuego del volcán y la calma del pueblo conviven en un equilibrio tan extraño como fascinante.