Sergey Brin, cofundador de Google, también es conocido en el mercado inmobiliario por sus mansiones de lujo en Estados Unidos. En los últimos meses, el empresario ha realizado adquisiciones millonarias en zonas exclusivas como Malibú y Lake Tahoe, combinando lujo, tecnología de vanguardia y una cuidadosa diversificación patrimonial.
A diferencia de otros magnates tecnológicos que han optado por abandonar el estado, Sergey Brin ha decidido mantener presencia en California mientras amplía su portafolio inmobiliario en otras regiones estratégicas.
Malibú: mansión de Sergey Brin frente al mar con tecnología y exclusividad
En julio de 2025, Sergey Brin concretó la compra de una mansión en Malibú por 49.7 millones de dólares, una cifra significativamente menor a los 65 millones por los que fue puesta a la venta en 2024, de acuerdo con Realtor. La propiedad se ubica en una de las zonas más codiciadas de la costa californiana, con vistas privilegiadas a la bahía de Dume, la isla Catalina y el skyline de Los Ángeles.
La residencia cuenta con cinco dormitorios y ocho baños, además de acceso privado a reconocidos puntos de surf. Entre sus amenidades destacan la piscina, la cancha de tenis, la bodega, una sala de cine privada y un horno de pizza, elementos que refuerzan su carácter de mansión de lujo. La vivienda fue renovada recientemente con materiales exclusivos, como paredes de vidrio, pisos de roble y revestimientos japoneses Shou Sugi Ban, una técnica artesanal que aporta sofisticación y durabilidad.
Esta adquisición se suma a otra propiedad cercana que Brin compró en 2020 por 13.5 millones de dólares. Aunque ambas casas se encuentran en la misma zona, fuentes cercanas señalan que serán utilizadas de manera independiente, destinando la más antigua como casa de huéspedes.

Lake Tahoe: Crystal Pointe, una joya inmobiliaria entre montañas y lago
La diversificación inmobiliaria de Sergey Brin también incluye Lake Tahoe, donde en diciembre adquirió la mansión conocida como Crystal Pointe por 42 millones de dólares. Esta propiedad, que en su momento fue la más cara de la zona y llegó a cotizarse en 75 millones, cuenta con ocho habitaciones y nueve baños y medio.
Uno de los mayores atractivos de Crystal Pointe es su acceso directo al lago mediante un funicular privado, así como una casa de playa exclusiva y una residencia adicional para invitados. La vivienda principal destaca por sus techos altos, amplios ventanales y el uso de materiales orgánicos como piedra fósil y madera natural, elementos que maximizan la luz natural y las vistas panorámicas del entorno.
La fortuna de Sergey Brin
Las recientes compras inmobiliarias de Sergey Brin se producen en un momento importante para el sector inmobiliario. A finales de 2025, varias compañías de responsabilidad limitada vinculadas al empresario fueron transferidas fuera de California, una acción que coincide con la futura aplicación de un impuesto al patrimonio del 5% para fortunas superiores a los mil millones de dólares.
De acuerdo con el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, Sergey Brin posee una fortuna estimada en 266 mil millones de dólares, lo que lo posiciona como el cuarto hombre más rico del mundo, solo por detrás de Elon Musk, Larry Page y Jeff Bezos.
Silicon Valley y la nueva fiebre inmobiliaria de lujo
El caso de Sergey Brin no es aislado. Larry Page, su socio en Google, también realizó importantes inversiones inmobiliarias en 2025 al adquirir dos mansiones en Coconut Grove, Florida, por 101.5 y 71.9 millones de dólares, ambas por debajo de su precio inicial. Estas operaciones reflejan una tendencia clara entre los multimillonarios tecnológicos: buscar ubicaciones con ventajas fiscales, mayor privacidad y propiedades que mantengan su valor a largo plazo.
Las mansiones de lujo en Estados Unidos se han convertido así en mucho más que residencias exclusivas. Son activos estratégicos que combinan diseño arquitectónico, tecnología, materiales de alto nivel y una planificación financiera adaptada a un entorno fiscal cambiante.