Antes de emprender un viaje por carretera, revisar el estado general del auto es importante para garantizar seguridad y buen desempeño. Entre los controles más importantes está la presión de los neumáticos, un factor que influye directamente en la estabilidad, el consumo de combustible y la prevención de accidentes.
Aunque muchos conductores recurren a cifras “universales”, especialistas en seguridad vial y manuales técnicos coinciden en que la presión ideal depende del tipo de vehículo, la carga y las indicaciones del fabricante.
¿Por qué la presión de los neumáticos es importante?
La presión de aire en las ruedas cumple en la prevención de siniestros viales. Un inflado por debajo o por encima del valor recomendado puede afectar el agarre, la capacidad de frenado y la durabilidad de las cubiertas. Antes de salir a la ruta, este control cobra mayor relevancia, ya que el vehículo suele transportar más peso por equipaje y pasajeros, además de recorrer largas distancias durante varias horas.
Especialistas remarcan que ajustar la presión correcta permite reducir riesgos, optimizar el rendimiento del auto y asegurar un desgaste más uniforme de los neumáticos.
No existe una presión estándar para todos los autos
Uno de los errores más comunes es asumir que todos los autos deben llevar la misma presión. Luciano Carluccio, especialista en seguridad vial, subraya que cada modelo tiene valores específicos definidos por el fabricante. Esa información suele encontrarse en el manual del auto, en una etiqueta ubicada en el marco de la puerta del conductor o en el interior de la tapa del tanque de combustible.
Como referencia general, un automóvil mediano suele requerir entre 32 y 33 PSI para viajes por ruta, mientras que una SUV puede necesitar alrededor de 34 PSI debido a su peso, rodado y características estructurales. En todos los casos, se recomienda inflar las ruedas apenas por encima de la presión habitual de uso urbano para soportar mejor la exigencia del trayecto.

¿Cuándo y cómo medir la presión correctamente?
La medición de la presión debe realizarse siempre con los neumáticos en frío, idealmente antes de arrancar el motor. Al circular, el calor generado eleva la presión interna y puede alterar la lectura del manómetro. Si es necesario cargar aire durante el viaje, conviene dejar reposar el auto algunos minutos antes de volver a medir.
Este hábito simple ayuda a evitar errores de inflado que, a largo plazo, pueden afectar la seguridad y el confort de conducción.
Además de la presión, el estado físico de las cubiertas es determinante. El Automóvil Club Argentino (ACA) indica que la profundidad del dibujo no debe ser inferior a 1,6 milímetros, ya que por debajo de ese nivel se reduce de forma considerable la adherencia, especialmente sobre asfalto mojado.
También es importante revisar la banda de rodamiento y los flancos laterales en busca de grietas, deformaciones o desgastes irregulares. Estos signos pueden anticipar fallas estructurales y justificar el reemplazo del neumático, incluso si la presión es la correcta.
En los controles previos a un viaje largo, la rueda de auxilio suele quedar relegada. Sin embargo, verificar que esté en buen estado y con la presión adecuada es fundamental. Un auxilio desinflado puede convertirse en un problema serio ante un pinchazo, especialmente en rutas alejadas de centros urbanos o servicios de asistencia.
La presión óptima de los neumáticos impacta directamente en el consumo de combustible. Un neumático con baja presión genera mayor resistencia a la rodadura y aumenta el gasto de combustible, mientras que uno con presión excesiva reduce el contacto con el pavimento y puede provocar vibraciones, pérdida de estabilidad y frenadas menos precisas.
Ambos extremos aceleran el desgaste de las cubiertas, reducen su vida útil y elevan el riesgo de accidentes. Por eso, los especialistas recomiendan revisar alineación y balanceo cada 10.000 kilómetros para garantizar un comportamiento estable del vehículo.
¿Cada cuánto tiempo conviene cambiar los neumáticos?
Las recomendaciones técnicas sugieren reemplazar los neumáticos cada 60.000 kilómetros o entre 5 y 10 años desde su fabricación. Incluso sin alcanzar el límite de desgaste, el caucho envejece y pierde propiedades, afectando el agarre y la seguridad. A partir de los cuatro años, este deterioro comienza a ser más notorio.
Los instructores de manejo aconsejan revisar la presión al menos una vez al mes y siempre antes de un viaje largo. Este hábito permite detectar pérdidas de aire, desgastes irregulares o daños incipientes que podrían derivar en incidentes mayores.
Existe consenso entre las instituciones del sector en que mantener la presión adecuada no solo mejora la frenada y el control del vehículo, sino que también prolonga la vida útil de los neumáticos y favorece un consumo más eficiente.
¿Qué hacer ante un pinchazo en la ruta?
Si un neumático se pincha durante el viaje, los expertos recomiendan reducir la velocidad de forma gradual, evitar maniobras bruscas y activar las balizas. Buscar una zona amplia y segura para detenerse permite realizar el cambio de rueda sin exponerse a riesgos innecesarios.
En definitiva, seguir las recomendaciones técnicas y adaptar los controles a las características del vehículo es una de las formas más simples y efectivas de cuidar tanto el auto como la seguridad de sus ocupantes y de terceros en la ruta.