Cuando decides empezar a ejercitarte, los primeros minutos pueden parecer abrumadores. Sin embargo, lo que no sabes es que tu cuerpo está experimentando una transformación fascinante que te prepara para mejorar tu salud física y mental. En este artículo te explicamos lo que sucede exactamente cuando empiezas a moverte, desde el corazón hasta el cerebro.
Los primeros cambios: El corazón se acelera
Cuando inicias cualquier actividad física, tu cuerpo se prepara para el esfuerzo, comenzando con el aumento de la frecuencia cardiaca. Este proceso, denominado “aumento anticipatorio”, ocurre incluso antes de comenzar a moverte. La norepinefrina, una hormona del estrés, comienza a liberar energía y a acelerar el ritmo cardíaco para estar listo para la actividad física.
En los primeros minutos, tu corazón puede aumentar de 20 a 50 pulsaciones por minuto, adaptándose a la necesidad de más oxígeno en los músculos que empiezan a trabajar. Esto aumenta la presión arterial, especialmente la presión sistólica, para asegurar que la sangre fluya de manera eficiente, proporcionando oxígeno a los músculos.
Flujo sanguíneo: Redirección a los músculos
El cuerpo es eficiente en redirigir recursos donde más se necesitan. Durante el ejercicio, la sangre deja de ser enviada a los órganos menos necesarios, como los intestinos, y se dirige a los músculos activos. Este cambio es esencial para que los músculos obtengan el oxígeno y glucosa necesarios para mantener la actividad.
Los músculos en acción: Energía inmediata
Mientras tu sistema nervioso envía señales para contraer las fibras musculares, los músculos responden con una ráfaga de energía proveniente de las reservas de fosfocreatina. Esta energía se libera en los primeros 10 segundos de ejercicio intenso, permitiendo que los músculos se mantengan en movimiento y se adapten al esfuerzo físico.
Respiración y oxígeno: Pulmones al máximo
A medida que tus músculos requieren más oxígeno, el sistema respiratorio responde. Los pulmones empiezan a trabajar más, aumentando la frecuencia respiratoria y la profundidad de la respiración. Los músculos del diafragma y la caja torácica se intensifican para permitir que el cuerpo absorba hasta 15 veces más oxígeno que en reposo. Además, el dióxido de carbono generado por los músculos es expulsado eficientemente.
El cerebro en marcha: Agilidad mental y emociones equilibradas
No solo el cuerpo se activa durante el ejercicio. El cerebro también responde de forma impresionante. Los primeros minutos de ejercicio preparan al cerebro para la neuroplasticidad, es decir, lo hacen más adaptable y listo para aprender. Además, el ejercicio inicia la producción de nuevas neuronas, especialmente en áreas relacionadas con la memoria, como el hipocampo.
El ejercicio también genera una liberación de endorfinas, las hormonas que mejoran el estado de ánimo y alivian el estrés, creando un efecto calmante que te ayudará a sentirte más relajado y de buen humor a medida que avanza la actividad física.
¿Cuánto tiempo es necesario para obtener beneficios?
Si no tienes mucho tiempo, no te preocupes. Incluso los primeros 10 minutos de ejercicio vigoroso pueden reducir el riesgo de muerte prematura, mejorar tu estado de ánimo y ayudar a dormir mejor. Estudios muestran que el ejercicio regular, aunque breve, puede tener efectos tremendamente positivos en tu bienestar.
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