En junio, era apenas una cifra en los reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un mes después, la subvariante XFG de Ómicron —apodada “Frankenstein” por su origen híbrido— ya representa el 48% de los casos de COVID-19 a nivel mundial. Su expansión ha sido tan veloz que desplazó a otras cepas en tiempo récord, sin que, por ahora, se detecte un aumento en la gravedad de la enfermedad.
Un ascenso acelerado y global
El 22 de junio, XFG concentraba el 28,4% de los casos secuenciados. Una semana más tarde, ya era el 34,4%. Para el 20 de julio, alcanzó el 48,3%. Asia, Europa y América Latina se convirtieron en sus principales focos, confirmando que su capacidad de transmisión le da una ventaja sobre otras variantes.
En Brasil, el Instituto Oswaldo Cruz la detectó en el 62% de las muestras analizadas en Río de Janeiro. En Argentina, el Ministerio de Salud confirmó su presencia en tres muestras recientes. En España, los contagios se triplicaron en pocas semanas.
Por qué la llaman “Frankenstein”
XFG es fruto de la recombinación genética entre las cepas LF.7 y LP.8.1.2. Al combinarse dentro de un mismo paciente, dio lugar a un linaje con mayor capacidad de propagación. De ahí su apodo: como la criatura literaria de Mary Shelley, está hecha de “partes” de distintas variantes.
Su síntoma más distintivo, según médicos de varios países, es la ronquera o pérdida temporal de la voz, sumada a los signos habituales de COVID: fiebre, dolores musculares, escalofríos y pérdida de olfato y gusto.
Qué dicen los expertos
El infectólogo Gerardo Laube advierte que, aunque no se ha observado un aumento de hospitalizaciones, la vigilancia sigue siendo clave: “La alta tasa de mutaciones del SARS-CoV-2 obliga a mantener las medidas de prevención y a reforzar la vacunación, especialmente en grupos de riesgo”.
El neurólogo Conrado Estol agrega que XFG cuenta con mutaciones en la proteína spike que le permiten evadir parcialmente la inmunidad adquirida por infecciones previas o vacunas. Sin embargo, subraya que las vacunas siguen siendo efectivas para prevenir cuadros graves.
Por su parte, el infectólogo Ricardo Teijeiro remarca que la inmunidad natural y la vacunación previa ofrecen protección contra esta variante, pero insiste en que mayores de 60 años y personas con enfermedades crónicas deben mantener los refuerzos.
Vacunas y prevención
Tanto las vacunas de ARNm como la vacuna argentina ARVAC mantienen su eficacia frente a XFG. En el caso de ARVAC, estudios recientes sugieren incluso una protección cruzada contra otros coronavirus, un avance que podría ser clave ante futuras mutaciones.
Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de:
- Completar el esquema de vacunación y sus refuerzos.
- Usar barbijo en espacios cerrados con aglomeraciones.
- Mantener la ventilación y el lavado frecuente de manos.
Lo que viene
Aunque la OMS clasifica a XFG como “variante bajo monitoreo” y no la considera más peligrosa que otras, su rápida propagación confirma que la pandemia sigue en movimiento. Los expertos no descartan que otras recombinaciones aparezcan, lo que hace esencial mantener la vigilancia epidemiológica y la capacidad de respuesta sanitaria.
En este contexto, el apodo “Frankenstein” no es solo un guiño mediático: es un recordatorio de que el virus sigue evolucionando y que, aunque la inmunidad de la población es alta, la prevención y la ciencia siguen siendo nuestras mejores defensas.
