¿Por qué despiertas aturdido, con náuseas o dolor tras una siesta larga?

¿Por qué despiertas aturdido, con náuseas o dolor tras una siesta larga?
¿Por qué despiertas aturdido, con náuseas o dolor tras una siesta larga?

Imagina terminar una siesta pensando que te sentirías renovado, pero en cambio despiertas con un extraño aturdimiento, náuseas o incluso un dolor de cabeza que te acompaña el resto del día. Esta situación, aunque común, puede ser frustrante y desconcertante. ¿Qué está pasando realmente cuando una siesta deja estas secuelas?

La inercia del sueño: la razón principal del malestar post-siesta

Cada vez que dormimos, nuestro cuerpo pasa por ciclos de sueño que duran alrededor de 90 minutos, con fases que van desde el sueño ligero hasta el profundo y el REM. Si despertamos durante la fase profunda, entramos en lo que los expertos llaman inercia del sueño: un estado temporal de desorientación, somnolencia y malestar.

Según el Dr. Waiz Wasey, especialista en sueño, esta inercia puede durar desde 20 minutos hasta varias horas y en casos severos puede acompañarse de náuseas o sensación de pánico, un fenómeno que explica por qué tras una siesta larga a veces no nos sentimos mejor, sino peor.

Ritmo circadiano y el impacto del momento de la siesta

El cuerpo humano sigue un reloj interno, el ritmo circadiano, que regula las horas de sueño y vigilia. Por ello, las siestas en la tarde, cuando el cuerpo está programado para estar despierto, pueden ser más disruptivas que las nocturnas. Dormir una siesta demasiado tarde o por un tiempo prolongado puede aumentar el malestar al despertar y afectar la calidad del sueño nocturno.

La recomendación general es que las siestas sean breves, idealmente de 20 minutos o menos, para evitar entrar en fases profundas y minimizar la inercia. Sin embargo, en casos de fatiga extrema, una siesta completa de 90 minutos puede ayudar a completar un ciclo entero de sueño, evitando el despertar en medio de la fase profunda.

¿Qué papel juega la digestión en las náuseas tras la siesta?

No todos los malestares post-siesta provienen del sueño. El Dr. Bharat Pothuri, gastroenterólogo, explica que acostarse poco después de comer puede causar reflujo ácido, acidez estomacal y náuseas. Esto se debe a que el contenido del estómago puede regresar al esófago, causando molestias.

Comidas pesadas, grasas o ácidas incrementan esta probabilidad. Se recomienda esperar al menos tres o cuatro horas después de una comida antes de recostarse para la siesta, o elegir alimentos ligeros para evitar estas molestias.

Consejos para disfrutar de siestas reparadoras y sin malestar

  1. Limita la siesta a 20 minutos para evitar el sueño profundo.
  2. Si necesitas un descanso mayor, opta por ciclos completos de 90 minutos.
  3. Toma la siesta temprano en la tarde para respetar el ritmo circadiano.
  4. Espera al menos 3-4 horas después de comer para recostarte.
  5. Evita alimentos grasos, fritos o muy ácidos antes de la siesta.
  6. Eleva ligeramente la cabeza al dormir para reducir el reflujo ácido.
  7. Mantén una rutina de sueño regular para mejorar la calidad general del descanso.

Cuando consultar a un especialista

Si las náuseas, el aturdimiento o el dolor de cabeza post-siesta son frecuentes o severos, podría ser señal de trastornos del sueño o problemas digestivos que requieren evaluación médica.

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