Picnics, derechos y comunidad: el movimiento que cambia la vida de los neurodivergentes

Picnics, derechos y comunidad: el movimiento que cambia la vida de los neurodivergentes en Perú
La Coalición Neurodivergente Peruana impulsa inclusión y derechos para personas autistas, con TDAH, TLP y más, desde encuentros hasta incidencia política.

Neurodiversidad: una comunidad que rompe barreras y crea refugios

En una soleada tarde limeña, Carolina Díaz Pimentel extiende sobre el césped rollos de cinta adhesiva roja y verde. No es un simple picnic. Es un encuentro que desafía décadas de estigma y aislamiento. Los asistentes —personas autistas, con TDAH, TLP y otras condiciones— llegan sabiendo que aquí nadie les exigirá sonreír, mirar a los ojos o cumplir con las normas sociales que los agotan.

Carolina, periodista, autista y con trastorno bipolar, es cofundadora de la Coalición Neurodivergente Peruana (CNP), un movimiento que ha pasado de existir en redes sociales a ocupar un espacio tangible en parques, ferias, congresos y, sobre todo, en la vida de cientos de personas.

El origen de una coalición con propósito

La CNP nació en marzo de 2023, fundada por cinco mujeres neurodivergentes que compartían su experiencia en redes, pero anhelaban algo más: conexión real. Inspiradas en movimientos similares de México y Argentina, comenzaron organizando picnics inclusivos donde un simple trozo de cinta de color indicaba si la persona quería conversar o prefería silencio.

Pronto, este gesto simbólico se convirtió en un manifiesto: cada cerebro es único y merece un entorno donde existir con dignidad.

La neurodiversidad: más que un concepto médico

La palabra “neurodiversidad” fue acuñada en 1997 por la socióloga australiana Judy Singer y propone un cambio radical: dejar de ver el autismo, el TDAH, la dislexia o el TLP como “defectos” para reconocerlos como formas legítimas de funcionamiento cerebral.

En Perú, el término aún es poco conocido, pero la CNP está cambiando eso, participando en debates legislativos, colaborando con la Defensoría del Pueblo y asesorando en el uso correcto de términos para condiciones del neurodesarrollo.

Retos y realidades de la neurodivergencia en Perú

A pesar de que las cifras oficiales reportan 15.000 personas autistas en el país, las estimaciones internacionales sugieren que podrían superar las 200.000. La falta de datos claros refleja una brecha estructural en diagnóstico, atención y políticas públicas.

Los testimonios son duros: despidos laborales por prejuicios, rechazo escolar bajo excusas de “no tener vacante de inclusión”, y terapias que priorizan forzar conductas socialmente aceptadas por encima del bienestar emocional.

Activismo que transforma vidas

Más allá de denunciar, la CNP actúa:

  • Recaudaciones solidarias para comprar audífonos con cancelación de ruido.
  • Asesorías legales sobre derechos de inclusión.
  • Redes de apoyo en 15 grupos de WhatsApp con más de 12.000 personas alcanzadas.
  • Participación política en proyectos de ley para proteger a personas autistas.

Su meta a largo plazo: una Casa Neurodivergente, un refugio para víctimas de violencia, un centro de talleres y un espacio para descansar de un mundo que pocas veces se adapta a ellos.

Un movimiento con visión de futuro

Las fundadoras sueñan con extender los encuentros a otras ciudades, capacitar a profesionales, y fomentar políticas públicas inclusivas. Como dice Alejandra Montoya, psicopedagoga y cofundadora:

“Lo mínimo que se nos debe es que las escuelas, los trabajos y las ciudades hagan un esfuerzo por adaptarse también a nosotros.”

Coalición Neurodivergente crea espacios seguros

El picnic de una tarde en Lima es solo el comienzo. La Coalición Neurodivergente Peruana no solo crea espacios seguros: está abriendo el camino para que la inclusión y el respeto sean la norma, no la excepción.

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