Obesidad infantil afecta el desarrollo cerebral, revela estudio de la UNAM

Obesidad infantil afecta el desarrollo cerebral, revela estudio de la UNAM
La obesidad infantil impacta funciones cognitivas clave como la memoria, la regulación emocional y la toma de decisiones, según investigación de la UNAM.

Una investigación de la UNAM alerta sobre riesgos cognitivos en la infancia

Mientras los titulares del mundo se concentran en las cifras alarmantes de obesidad infantil, pocos se detienen a mirar más allá del número en la balanza. Un equipo de investigadores de la Facultad de Psicología de la UNAM ha hecho precisamente eso: explorar cómo el sobrepeso y la obesidad en niños afectan el desarrollo del cerebro, ese órgano en plena formación durante la infancia.

El hallazgo es preocupante. Más allá de los efectos físicos conocidos, el sobrepeso infantil altera funciones clave como la memoria verbal, la regulación emocional, el reconocimiento social y la toma de decisiones. En otras palabras, la obesidad no solo pesa sobre el cuerpo, sino también sobre el potencial cognitivo y emocional de quienes la padecen.

Cifras que encienden las alarmas globales

La obesidad infantil, una pandemia silenciosa

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay más de 37 millones de niños entre tres y cinco años con sobrepeso y cerca de 390 millones entre cinco y 19 años en todo el mundo. Esta epidemia, que crece al ritmo de los hábitos modernos, impacta también en México, donde las tasas de obesidad infantil se encuentran entre las más altas del planeta.

Pero lo que diferencia al estudio de la UNAM es que va más allá del diagnóstico físico. La investigación encabezada por Karla García, Dalia Rodríguez y José Luis Rodríguez, con la colaboración de Maura Jazmín Ramírez, ha puesto bajo el microscopio la relación entre el peso corporal y el funcionamiento cerebral.

¿Cómo afecta la obesidad al cerebro infantil?

Menor autorregulación, decisiones impulsivas y pobre flexibilidad cognitiva

A través de una muestra de 73 niños y niñas entre 7 y 12 años —con diferentes rangos de peso—, se evaluaron funciones ejecutivas y procesos de cognición social mediante la plataforma EFECS, especializada en tareas como control inhibitorio, reconocimiento de emociones, memoria de trabajo y lenguaje pragmático.

Los resultados son reveladores:

  • Dificultades para regular emociones.
  • Menor capacidad de inhibición de impulsos.
  • Flexibilidad cognitiva reducida (dificultad para adaptarse a nuevas reglas o situaciones).
  • Toma de decisiones emocionalmente desfavorable.
  • Problemas con la memoria verbal, aunque con mejor desempeño en tareas visuales.

En conjunto, estos indicadores apuntan a un desarrollo cognitivo comprometido, con efectos potenciales en el desempeño académico, la socialización y la salud mental.

La obesidad como fenómeno familiar

El entorno familiar, un factor decisivo

Otro hallazgo importante del estudio es el entorno familiar de los infantes con sobrepeso. El 90.9% de los niños con obesidad o sobrepeso tenían padres o hermanos también con adiposidad. Este dato sugiere un patrón tanto genético como conductual que se reproduce al interior del hogar.

Curiosamente, solo el 40.9% de los menores con sobrepeso perciben que tienen exceso de peso, lo que indica una disociación entre la imagen corporal real y la percepción subjetiva, algo que puede dificultar la implementación de cambios de hábitos.

Actividad física: ¿un antídoto suficiente?

La mayoría de los niños realiza ejercicio… pero no basta

El 71.4% de los niños encuestados afirmó hacer alguna actividad física fuera de la escuela. Sin embargo, la presencia de sobrepeso indica que la actividad no es suficiente para contrarrestar los efectos de una alimentación deficiente, un entorno sedentario o la influencia de factores psicosociales.

Los investigadores insisten en que el desarrollo cerebral no puede analizarse sin considerar el contexto emocional y físico del niño, especialmente en etapas críticas de formación, donde las experiencias moldean la arquitectura mental.

Implicaciones educativas y sociales

Una alerta para padres, maestros y responsables de políticas públicas

Este estudio no solo interpela a los padres de familia, sino también a docentes, profesionales de la salud y autoridades educativas, que deben entender que la obesidad infantil no es solo un tema de nutrición, sino un problema complejo que afecta directamente la capacidad de los niños para aprender, relacionarse y autorregularse.

Desde esta perspectiva, los programas escolares de salud y alimentación deben integrarse con intervenciones psicológicas y pedagógicas para atender las múltiples dimensiones del problema.

La obesidad infantil como barrera al potencial humano

Un problema urgente que va más allá del cuerpo

El trabajo del equipo de la UNAM revela con crudeza que el sobrepeso infantil impacta el cerebro en formación, limitando funciones que son esenciales para el desarrollo pleno de una persona. No se trata solo de prevenir enfermedades futuras, sino de defender el presente cognitivo y emocional de millones de niños.

Entender que la obesidad infantil es también un obstáculo al aprendizaje, a la socialización y a la salud mental podría ser el punto de partida para una nueva forma de combatirla, una que combine ciencia, empatía y compromiso colectivo.

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