Olvidar nombres o la razón de entrar a una habitación puede preocupar, pero especialistas aseguran que estos lapsos no son inevitables.
Según el doctor D. Ivan Young, el entrenamiento cognitivo busca “mejorar la memoria y habilidades de pensamiento mediante práctica regular y específica”.
Este enfoque se diferencia de la lectura pasiva o subrayado, pues exige práctica activa, recuperación de información y repetición espaciada. La ciencia respalda que la constancia en estas rutinas fortalece conexiones neuronales y mejora la memoria a largo plazo.
Estrategias y métodos efectivos para el cerebro
Entre las técnicas más recomendadas destacan:
- Juegos de memoria y rompecabezas progresivos.
- Aprender nuevas habilidades y conceptos.
- Recuperación activa: autoevaluaciones y explicar lo aprendido a otros.
- Cálculo mental y recordatorio de eventos diarios.
El neurólogo Gediminas Gliebus enfatiza que la dificultad debe aumentar gradualmente:
“El cerebro necesita desafíos justos y progresivos para adaptarse y fortalecer su rendimiento”.
Combinar ejercicios cognitivos con actividad física ligera, como caminar mientras se memorizan listas, multiplica los beneficios.
Beneficios comprobados del entrenamiento cognitivo
A diferencia de métodos rápidos o suplementos milagro, la evidencia científica respalda la efectividad del entrenamiento cognitivo:
- Mejora la memoria funcional y habilidades de pensamiento.
- Reduce la probabilidad de deterioro cognitivo.
- Favorece la retención de información diaria, como nombres y eventos.
Un estudio de cinco años con adultos mayores mostró que quienes ejercitaban su memoria de forma constante conservaron agudeza mental más sólida que quienes no lo hicieron. La clave: constancia y práctica estructurada.
Cómo incorporar el entrenamiento en tu rutina
Especialistas recomiendan:
- Sesiones de 15 a 30 minutos, tres veces por semana, en horas de mayor alerta.
- Empezar por habilidades específicas a mejorar, como recordar nombres o fechas.
- Usar tarjetas didácticas, juegos de memoria visual o autoevaluaciones.
- Aumentar gradualmente la dificultad cuando los ejercicios resulten fáciles.
- Complementar con actividad física, sueño adecuado y alimentación balanceada.
Señales de alerta y cuándo consultar a un profesional
Olvidos ocasionales son normales, pero si los lapsus son frecuentes, interfieren con la vida diaria o afectan el juicio y lenguaje, es momento de consultar a un especialista. La prevención y detección temprana son esenciales para mantener la independencia y la salud cognitiva.
