Preparar un matcha en casa parece sencillo. Compras un té de buena calidad, utilizas un batidor de bambú, sigues los tutoriales de internet y esperas obtener una bebida cremosa, de color verde intenso y con el característico sabor umami que ofrecen las cafeterías especializadas. Sin embargo, el resultado suele ser muy distinto a la bebida que compras en una cafetería.
Aunque muchas personas creen que la diferencia está únicamente en la calidad del matcha, especialistas aseguran que existe otro factor mucho más importante y que suele pasar desapercibido, el agua.
El agua puede cambiar por completo el sabor del matcha
Un estudio elaborado por Tappwater y Matcha Botanicals reveló que la calidad del agua tiene un impacto directo en el sabor, el aroma, la textura y el color del matcha. La razón, afirma, se debe a que una taza está compuesta aproximadamente por un 98% de agua.
Esto significa que, aunque se utilice un matcha ceremonial de excelente calidad, si el agua contiene exceso de minerales, cloro o ciertos metales presentes en el suministro doméstico, el resultado puede cambiar por completo. Los compuestos responsables del sabor dulce, vegetal y umami del matcha reaccionan con facilidad durante la preparación, por lo que cualquier alteración en el agua modifica la experiencia final.

El error más común: usar agua hirviendo
Otro de los fallos más frecuentes ocurre con la temperatura. A diferencia de otros tés, el matcha no debe prepararse con agua recién hervida. Especialistas recomiendan utilizar agua entre 75 y 85 grados centígrados. Si el agua alcanza los 100 grados, muchos de sus compuestos aromáticos se degradan y aparece un sabor mucho más amargo.
Además, la espuma característica del matcha resulta más difícil de conseguir cuando el agua está demasiado caliente.
El tipo de agua también influye en la textura. Cuando el agua contiene demasiados minerales, conocida como agua dura, los aromas se atenúan y el color pierde intensidad. En cambio, si se utiliza agua completamente desmineralizada, el resultado puede ser una bebida con menos cuerpo y un sabor plano.
Por esa razón, muchas cafeterías de especialidad emplean agua filtrada con una composición mineral equilibrada para obtener una extracción uniforme y resaltar las características naturales del té.
La receta para preparar un matcha como el de una cafetería
Si quieres acercarte al resultado que consiguen los baristas, puedes seguir esta preparación:
Ingredientes:
- 2 gramos de matcha ceremonial (aproximadamente una cucharadita).
- 60 a 70 mililitros de agua filtrada entre 75 y 85 °C.
- 150 a 200 mililitros de leche caliente o fría, si deseas un latte.
- Batidor de bambú (chasen).
Primero tamiza el té para evitar grumos. Agrega el agua caliente y bate con movimientos rápidos en forma de «W» durante unos 20 segundos hasta formar una espuma fina y uniforme.
Si deseas un matcha latte, incorpora la leche previamente espumada y mezcla suavemente.
En los últimos años, las cafeterías especializadas han comenzado a prestar tanta atención al agua como al propio té. Lo que antes parecía un detalle menor hoy forma parte de la preparación profesional de bebidas como el café de especialidad y el matcha.
Por ello, si el resultado en casa no se parece al que disfrutas en una cafetería, quizá no sea necesario cambiar de marca del famoso té verde. Antes vale la pena revisar la calidad del agua, controlar la temperatura y respetar el proceso de batido.