La bacteria infantil que podría causar cáncer colorrectal precoz, revela Nature

La bacteria infantil que podría causar cáncer colorrectal precoz, revela Nature
Un estudio global vincula toxinas bacterianas adquiridas en la infancia con mutaciones que adelantarían el cáncer colorrectal antes de los 50 años

Cáncer colorrectal temprano: la infancia juega un papel clave, según revelador estudio de Nature

Durante décadas, el cáncer colorrectal fue considerado una enfermedad del envejecimiento. Sin embargo, cada vez más adultos jóvenes —incluso menores de 40 años— reciben un diagnóstico que antes solía aparecer hasta los 60 o 70. La pregunta que muchos científicos han intentado responder es: ¿por qué?

Un nuevo estudio internacional publicado en la prestigiosa revista Nature plantea una pista sorprendente y preocupante: la exposición durante la niñez a una toxina bacteriana llamada colibactina podría adelantar décadas el desarrollo del cáncer colorrectal, al dejar una firma genética característica en las células intestinales desde muy temprana edad.

¿Qué se descubrió exactamente?

Investigadores de la Universidad de California en San Diego, junto a 40 centros en once países, analizaron los genomas de 981 pacientes con cáncer colorrectal. Identificaron en los tumores firmas mutacionales —huellas en el ADN— vinculadas directamente a la toxina colibactina, producida por ciertas bacterias que habitan el intestino.

Hallazgos principales:

  • Las mutaciones por colibactina fueron 3.3 veces más frecuentes en pacientes menores de 40 años que en adultos mayores de 70.
  • Estas mutaciones aparecían especialmente en países con alta incidencia de cáncer colorrectal precoz, como Argentina, Brasil, Colombia, Rusia y Tailandia.
  • Se estima que una infección intestinal alrededor de los 10 años podría iniciar un proceso silente que lleve al cáncer a los 40, en lugar de los 60.

“Estas firmas mutacionales son un registro histórico dentro del genoma, que nos señala que la exposición ocurrió mucho antes del desarrollo del cáncer”, explicó el investigador Ludmil Alexandrov, autor principal del estudio.

¿Qué es la toxina colibactina?

La colibactina es producida por cepas específicas de bacterias intestinales, particularmente algunas del grupo Escherichia coli (E. coli). Al interactuar con las células de la pared del colon o del recto, esta toxina puede generar rupturas y errores en el ADN, los cuales, si no son reparados correctamente, se convierten en mutaciones acumulativas que podrían disparar el desarrollo de tumores.

¿Por qué preocupa este hallazgo?

Hasta hace poco, no existía una explicación clara del aumento de cáncer colorrectal en adultos jóvenes sin antecedentes familiares ni factores de riesgo tradicionales como obesidad, tabaquismo o hipertensión.

Este estudio sugiere que algunas exposiciones tempranas —posiblemente a agua contaminada, alimentos mal cocidos o ambientes poco higiénicos durante la infancia— podrían sembrar el problema décadas antes de que aparezcan los síntomas.

Implicaciones globales: ¿se puede prevenir?

Los investigadores ya trabajan en tres líneas prioritarias para transformar este hallazgo en acción:

  • Desarrollo de probióticos u otros tratamientos para erradicar cepas intestinales productoras de colibactina sin dañar el resto del microbioma.
  • Métodos de detección fecal temprana, capaces de identificar las mutaciones típicas provocadas por esta toxina en niños.
  • Mapeo ambiental para entender por qué la exposición es más frecuente en ciertos países o regiones.

“Esto cambia nuestra forma de pensar el cáncer. No se trata solo de lo que ocurre en la edad adulta, también de lo que pasa en los primeros años de vida”, subrayó Alexandrov.

El futuro de la investigación, en riesgo por recortes

El proyecto forma parte del Mutographs of Cancer – Grand Challenge, una iniciativa global que busca identificar cómo los agentes ambientales dejan huellas en el ADN humano. Sin embargo, sus líderes advierten que los recortes a los Institutos Nacionales de Salud (NIH) en Estados Unidos podrían frenar el avance, dejando a estos hallazgos sin seguimiento.

“Sin financiamiento, será muy difícil desarrollar intervenciones que protejan a los niños de hoy de un cáncer que pueden desarrollar mañana”, advirtió Alexandrov.

Una nueva mirada al cáncer colorrectal

Este descubrimiento representa un parteaguas en nuestra comprensión del cáncer colorrectal de aparición temprana. Por primera vez, se vincula directamente una exposición infantil a un agente bacteriano con mutaciones específicas que podrían desencadenar tumores décadas después.

La esperanza es que profundizar en este camino permita desarrollar estrategias preventivas, diagnósticas y terapéuticas, no solo para detectar el cáncer antes de que sea tarde, sino incluso para evitar que comience a formarse.

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