En México, más de 1.3 millones de personas viven con Alzheimer, una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes y responsables de hasta el 70% de los casos de demencia en el país. Existe un padecimiento poco conocido que puede imitar sus síntomas, retrasar diagnósticos y alterar la vida de quienes lo padecen: la fuga de líquido cefalorraquídeo.
¿Qué es la fuga de líquido cefalorraquídeo?
El neurocirujano Alex Hoang, especialista del Hospital Houston Methodist, explica que el líquido cefalorraquídeo (LCR) rodea el cerebro y la médula espinal, funcionando como un “colchón” protector que amortigua impactos y mantiene estable el sistema nervioso central.
Cuando ocurre una fuga, esa protección disminuye y el cerebro pierde soporte.
El síntoma más característico es un dolor de cabeza que empeora al estar de pie y mejora al acostarse, lo que se conoce como cefalea ortostática. Sin embargo, es frecuente que este signo se confunda con migrañas u otros trastornos comunes.
A este dolor se suman otros síntomas:
- Mareos
- Náuseas o vómito
- Visión borrosa
- Zumbido de oídos
- “Niebla mental” o lentitud para pensar
- En casos craneales, goteo nasal o por la garganta con sabor metálico
La fuga de líquido cefalorraquídeo puede imitar síntomas de Alzheimer
Uno de los riesgos más importantes es la similitud entre la fuga de líquido cefalorraquídeo y enfermedades como el Alzheimer.
De acuerdo con el Dr. Hoang, cuando el cerebro pierde líquido “se hunde ligeramente” dentro del cráneo, ejerciendo presión en zonas clave como los lóbulos frontales. Esto provoca:
- Problemas de memoria
- Dificultad para concentrarse
- Confusión
- Problemas para realizar tareas simples
Estos signos pueden confundirse con los primeros estadios de demencia, lo que ha llevado a que muchos pacientes reciban diagnósticos erróneos durante años.
El especialista señala incluso casos graves donde la falta de diagnóstico oportuno ha provocado complicaciones severas, como daños en el nervio óptico o pérdida total de visión.
El primer paso para una detección adecuada es escuchar con atención el patrón del dolor de cabeza.
Un dolor que mejora al recostarse y empeora al levantarse debe ser considerado una señal de alerta.
Los estudios de imagen son esenciales para confirmar la sospecha. La resonancia magnética de cerebro y columna permite identificar deformaciones, desplazamientos o signos de pérdida de líquido.
El mayor reto, según Hoang, es localizar el punto exacto de la fuga: “Puede estar en cualquier parte de la columna, como buscar una aguja en un pajar”.
Opciones de tratamiento según el origen de la fuga
El tratamiento depende completamente del sitio donde se registra la fuga.
Cuando la fuga está en la base del cráneo
- Cirugías mínimamente invasivas
- Procedimientos endoscópicos por nariz u oído
- Reparación directa de la filtración
Cuando la fuga está en la columna
- Inyecciones de un pegamento especial que sella la salida
- Parches epidurales
- Cirugías para reparar defectos más profundos
En el Hospital Houston Methodist se utiliza un enfoque multidisciplinario, combinando técnicas de imagen avanzadas y procedimientos personalizados para cada paciente.
Riesgos de no tratar la fuga a tiempo
Ignorar una fuga de líquido cefalorraquídeo puede ocasionar complicaciones que afectan seriamente la calidad de vida:
- Dolores incapacitantes
- Problemas visuales severos
- Hemorragias cerebrales
- Riesgo de nuevas fugas
- Cefaleas de rebote tras el tratamiento
Las revisiones periódicas son indispensables para asegurar una recuperación completa y controlar síntomas posteriores.
Una condición que aún se sigue descubriendo
En los últimos años, los especialistas han identificado nuevas variantes de fugas, como la fístula venosa de líquido cefalorraquídeo, en la que el líquido se filtra hacia una vena epidural. Este tipo era prácticamente indetectable hace una década y hoy se reconoce como una causa frecuente de cefalea ortostática.
La investigación actual se enfoca en mejorar la precisión de las imágenes, aumentar la sensibilidad de los estudios y desarrollar técnicas más eficaces para sellar fugas difíciles de localizar.
