A Sofía le costaba levantarse de la cama cada vez que tenía su periodo. Al principio lo atribuyó al estrés, pero el agotamiento persistente y los mareos frecuentes le hicieron sospechar que algo no andaba bien. Tras visitar a su ginecóloga, descubrió que sufría anemia ferropénica provocada por sangrado menstrual abundante, una condición más común de lo que parece. Como ella, miles de mujeres lidian cada mes con un cansancio que puede ser síntoma de algo más profundo: la fatiga menstrual.
¿Qué es la fatiga menstrual y por qué ocurre?
Durante la menstruación, el cuerpo atraviesa un proceso fisiológico demandante: contracciones uterinas, cambios hormonales y pérdida de sangre. La Dra. Kelly Culwell, exdirectora médica de la OMS, explicó en Women’s Health que el descenso de estrógenos y progesterona genera una caída de energía y cambios en el estado de ánimo, similares a los de la depresión leve.
Además, el sueño se ve alterado, ya sea por el dolor, los cambios en la temperatura corporal o la ansiedad. Esto impacta en el descanso y aumenta el cansancio acumulado.
¿Qué puede ocultar la fatiga persistente?
La Dra. Kristin Markell, ginecóloga en Arkansas, advierte que el sangrado excesivo durante el periodo puede llevar a una pérdida significativa de hierro, desencadenando anemia, cuyos síntomas son:
- Debilidad física
- Palidez
- Mareos frecuentes
- Dolor en el pecho
- Latidos cardíacos irregulares
Si estos síntomas aparecen con frecuencia, no deben normalizarse. Un análisis de sangre puede confirmar la deficiencia y orientar el tratamiento adecuado.
¿Y si no es anemia? Otros posibles diagnósticos
La fatiga menstrual también puede estar asociada a enfermedades ginecológicas como:
- Endometriosis
- Fibromas uterinos
- Síndrome del ovario poliquístico
- Hipotiroidismo
Estas condiciones suelen acompañarse de dolor pélvico, ciclos irregulares o cambios emocionales severos. Una consulta ginecológica o endocrinológica puede ser clave para un diagnóstico temprano.
Recomendaciones para manejar la fatiga menstrual
Qué hacer, según los expertos:
- Ejercicio leve: caminar 20 minutos mejora la circulación y eleva el ánimo.
- Buena alimentación: rica en hierro (espinaca, lentejas, carne magra) y vitamina C para mejorar su absorción.
- Hidratación constante: ayuda a evitar la sensación de debilidad.
- Dormir bien: establecer rutinas y evitar pantallas antes de dormir.
- Evitar cafeína en exceso: puede alterar el sueño y agravar la fatiga.
- Consultar al médico si los síntomas persisten o empeoran.
Fatiga y salud mental: una relación ignorada
La fatiga no solo afecta lo físico. Cuando se combina con tristeza, ansiedad, irritabilidad o pérdida de interés en las actividades cotidianas, podría tratarse de Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM). Este cuadro debe ser evaluado por un profesional de salud mental, sobre todo si interfiere regularmente en la vida laboral o social.
¿Cuándo consultar al médico?
Acude a consulta si:
- La fatiga es incapacitante o dura más de tres días.
- Hay sangrados muy abundantes o coágulos grandes.
- Sientes mareos, palpitaciones o dificultad para respirar.
- Tienes antecedentes familiares de trastornos hormonales o anemias.
Tu cuerpo te está hablando. Escucharlo puede ser el primer paso hacia una mejor calidad de vida.
