¿Qué significan las etiquetas del aceite de oliva? Profeco dice qué revisar

¿No sabes qué aceite de oliva comprar? Profeco explica qué significan las etiquetas, cuál es el más saludable y qué debes revisar antes de elegir.

¿Qué significan las etiquetas del aceite de oliva? Profeco dice qué revisar

Es común encontrarse en los estantes del supermercado decenas de opciones de aceite de oliva con precios muy distintos y etiquetas que incluyen términos como extra virgen, virgen, aceite de oliva o incluso orujo, lo que genera dudas sobre cuál es realmente el más saludable.

Para ayudar a los consumidores, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) analizó 45 aceites de oliva comercializados en México y concluyó que la etiqueta ofrece información clave para identificar la calidad del producto, siempre que se sepa cómo interpretarla.

¿Qué significa que un aceite sea extra virgen?

La principal diferencia entre los distintos tipos de aceite de oliva está en la forma en que fueron elaborados.

El aceite de oliva extra virgen es considerado el de mayor calidad porque se obtiene únicamente mediante procesos mecánicos, sin utilizar productos químicos ni tratamientos que alteren sus propiedades naturales. Durante su elaboración únicamente se permite lavar las aceitunas, decantarlas, centrifugarlas y filtrarlas, por lo que conserva mejor sus compuestos antioxidantes, aroma y sabor.

De acuerdo con la Profeco y el Consejo Oleícola Internacional, este tipo de aceite también presenta la mejor calidad nutricional y es la opción más recomendable para incorporar a una alimentación saludable.

¿Qué significan las etiquetas del aceite de oliva?
¿Qué significan las etiquetas del aceite de oliva?

¿Qué diferencia hay entre extra virgen, virgen, refinado y orujo?

Aunque muchas personas creen que estas palabras forman parte de una estrategia de marketing, en realidad describen el proceso mediante el cual se obtuvo el aceite. El aceite virgen también proviene directamente de las aceitunas mediante procedimientos mecánicos, aunque puede presentar una calidad ligeramente inferior al extra virgen debido a un mayor nivel de acidez.

Por su parte, el aceite refinado se produce a partir de aceites vírgenes que son sometidos a procesos industriales para eliminar defectos de olor, sabor o color. Posteriormente suele mezclarse con una pequeña cantidad de aceite virgen para comercializarse simplemente como aceite de oliva.

En cambio, el aceite de orujo se obtiene del residuo sólido que queda después de extraer el aceite de las aceitunas. Para recuperarlo se utilizan solventes y otros procesos industriales, por lo que el Consejo Oleícola Internacional señala que este producto no puede denominarse simplemente «aceite de oliva».

¿Qué revisar en la etiqueta?

Más allá del diseño del envase o de las frases publicitarias, la Profeco explica que uno de los indicadores más importantes es la acidez libre. Este valor refleja la cantidad de ácidos grasos libres presentes en el aceite y permite conocer su calidad. Mientras menor sea la acidez, mejor será el producto.

En el caso del aceite de oliva extra virgen, la acidez no debe superar 0.8 gramos de ácido oleico por cada 100 gramos de aceite. El aceite virgen puede alcanzar hasta 2 gramos, mientras que los aceites refinados presentan niveles menores debido al proceso químico al que fueron sometidos, no necesariamente porque provengan de aceitunas de mejor calidad.

La Profeco también analiza otros indicadores como el índice de peróxidos, que permite conocer el grado de oxidación del aceite y detectar si ha sufrido deterioro por exposición al calor o a la luz.

Uno de los errores más comunes es pensar que un aceite más verde o más amarillo es de mejor calidad. La Profeco aclara que el color depende principalmente del grado de maduración de la aceituna utilizada durante la cosecha y no representa una garantía sobre sus propiedades.

¿Cómo elegir un buen aceite de oliva?

La Procuraduría recomienda revisar cuidadosamente el envase antes de comprarlo. Lo ideal es elegir productos en botellas oscuras, ya que este tipo de envase protege al aceite de la luz y retrasa su oxidación. También es importante verificar que la etiqueta incluya información completa, como la marca, la denominación del producto, el país de origen, el contenido neto, el lote, la fecha de caducidad y las instrucciones de conservación.

Una vez abierto, el aceite debe almacenarse en un lugar fresco y oscuro, preferentemente entre 13 y 25 grados Celsius, siempre con el envase bien cerrado para evitar que pierda sus propiedades. Además, la Profeco recomienda no mezclarlo con otros aceites ni reutilizarlo después de haber sido empleado para cocinar.

En conclusión, si buscas la opción más saludable, el aceite de oliva extra virgen sigue siendo la mejor alternativa. Sin embargo, aprender a leer la etiqueta y conocer el significado de cada denominación puede ayudarte a tomar una mejor decisión y evitar pagar de más por un producto que no necesariamente ofrece la calidad que promete.

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