El peligro oculto en tu cocina que causa cáncer a no fumadores

El peligro oculto en tu cocina que causa cáncer a no fumadores
El peligro oculto en tu cocina que causa cáncer a no fumadores

¿Crees que por no fumar estás a salvo del cáncer de pulmón? Un estudio del Francis Crick Institute revela un mecanismo alarmante: partículas contaminantes del aire, presentes hasta en tu cocina, «despiertan» células cancerosas latentes. Te explicamos cómo ocurre.

   La asociación entre el tabaco y el cáncer de pulmón está grabada en la conciencia colectiva. Sin embargo, una pregunta ha desconcertado a la comunidad científica durante años: ¿por qué un número significativo de personas que nunca han fumado desarrollan esta devastadora enfermedad? Ahora, una investigación pionera del Instituto Francis Crick y el University College London, financiada por Cancer Research UK, ha arrojado luz sobre este misterio, revelando un mecanismo biológico sorprendente que vincula la contaminación del aire con el cáncer de pulmón en no fumadores.

   El hallazgo es alarmante: no es necesario ser fumador para estar en riesgo. Partículas contaminantes diminutas, conocidas como PM2.5, presentes en el aire que respiramos a diario —desde el humo de los combustibles fósiles hasta los gases de la cocina—, no causan cáncer directamente, sino que actúan como un «interruptor» que despierta células precancerosas que ya existen, latentes, en nuestros pulmones.

   El mecanismo revelado: Cómo la contaminación «despierta» el cáncer

   El estudio, presentado en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), cambia fundamentalmente la forma en que entendemos la carcinogénesis pulmonar. Hasta ahora, se creía que los agentes cancerígenos, como los del tabaco, causaban daño directo al ADN, creando mutaciones que daban origen al cáncer. Sin embargo, los científicos no encontraron evidencia de que la contaminación del aire mutara el ADN de la misma manera.

   En cambio, descubrieron un proceso de dos pasos:

  • Mutaciones latentes: A medida que envejecemos, nuestras células acumulan mutaciones de forma natural. Algunas de estas mutaciones, como las del gen EGFR, son conocidas por estar presentes en el tejido pulmonar sano de muchas personas, pero permanecen inactivas y no representan un peligro por sí solas.
  • Inflamación como detonante: La exposición a partículas PM2.5 provoca una respuesta inflamatoria en los pulmones. El cuerpo libera una molécula llamada interleucina-1 beta (IL-1β) para combatir lo que percibe como una amenaza. Esta inflamación es la que «despierta» a las células con mutaciones latentes, animándolas a crecer y proliferar sin control, lo que finalmente puede dar lugar a la formación de un tumor.

   «Nuestro estudio ha cambiado fundamentalmente la forma en que vemos el cáncer de pulmón en personas que nunca han fumado. Hemos demostrado que la contaminación del aire despierta estas células en los pulmones, animándolas a crecer.» – Profesor Charles Swanton, investigador principal.

   En experimentos con ratones que portaban estas mutaciones EGFR, aquellos expuestos a niveles de contaminación similares a los de una ciudad mostraron una mayor probabilidad de desarrollar cáncer. De manera crucial, cuando los investigadores bloquearon la molécula inflamatoria IL-1β, los cánceres no se formaron, confirmando el mecanismo.

   Un riesgo global y cotidiano

   La magnitud del problema es global. El estudio analizó datos de casi medio millón de personas en Inglaterra, Corea del Sur y Taiwán, encontrando una clara correlación entre mayores niveles de contaminación por PM2.5 y un mayor riesgo de cáncer de pulmón con mutación EGFR.[29]

   Las estadísticas son contundentes:

  • A nivel mundial, se atribuyeron 300,000 muertes por cáncer de pulmón a la exposición a PM2.5 en 2019.
  • En el Reino Unido, se estima que 6,000 personas que nunca han fumado mueren de cáncer de pulmón cada año, muchas de ellas debido a la contaminación.
  • El 99% de la población mundial vive en áreas que exceden los límites anuales de PM2.5 recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

   El riesgo no solo está en las calles de las grandes ciudades. Las fuentes de PM2.5 incluyen los tubos de escape de los vehículos, la quema de combustibles fósiles y también fuentes domésticas como las estufas de gas, la quema de madera o incluso al cocinar ciertos alimentos a altas temperaturas. Esto significa que el peligro puede estar presente dentro de nuestros propios hogares.

   Implicaciones para la prevención y el futuro

   Este descubrimiento abre nuevas y emocionantes vías para la prevención del cáncer. Si el detonante es la inflamación, entonces se podrían desarrollar fármacos que bloqueen esta respuesta en personas de alto riesgo, como aquellos que viven en zonas muy contaminadas. El hecho de que un medicamento que bloquea la IL-1β ya exista y haya demostrado reducir la incidencia de cáncer de pulmón en ensayos cardiovasculares añade más peso a esta posibilidad.

   Mientras la ciencia avanza, la conclusión más inmediata es la urgente necesidad de abordar la contaminación del aire como un problema de salud pública de primer orden. «No tenemos control sobre lo que respiramos», sentenció Swanton, subrayando que la lucha contra el cambio climático y la mejora de la calidad del aire son, en esencia, una lucha directa por nuestra salud y contra el cáncer.

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