Durante años se asumió que el ejercicio beneficiaba de igual forma a hombres y mujeres. Sin embargo, un nuevo estudio internacional publicado en Nature Cardiovascular Research desafía esa idea: las mujeres necesitan casi la mitad del ejercicio que los hombres para obtener los mismos beneficios cardíacos.
La investigación analizó a más de 85.000 participantes del UK Biobank, un registro de salud británico que recopila datos sobre genética y estilo de vida. Los resultados sorprendieron incluso a los expertos: las mujeres que cumplieron con el mínimo de actividad física recomendada redujeron su riesgo de enfermedad coronaria en un 22%, mientras que los hombres apenas alcanzaron el 17%.
La brecha invisible del corazón
El estudio encontró que las diferencias no solo son de comportamiento, sino también biológicas. En las mujeres, 250 minutos semanales de actividad física redujeron el riesgo de enfermedad coronaria en un 30%, pero los hombres necesitaron más de 530 minutos para lograr el mismo efecto.
La explicación podría estar en el estrógeno, una hormona que mejora la función vascular y protege las arterias. Este hallazgo sugiere que las guías de salud pública, como las de la American Heart Association (AHA), deberían considerar el sexo biológico al definir recomendaciones de actividad física.
“Las mujeres parecen responder con mayor eficiencia al ejercicio”, explicó la epidemióloga Bethany Barone Gibbs, de la Universidad de West Virginia. “El beneficio relativo es mayor en ellas, aunque el mensaje sigue siendo claro: moverse más salva vidas”.
Un desafío global: las mujeres se ejercitan menos
Paradójicamente, a pesar de obtener mayores beneficios, las mujeres realizan menos actividad física que los hombres. Según el estudio, solo el 33% de las mujeres cumple las recomendaciones mínimas, frente al 43% de los hombres.
Esta brecha se amplía entre quienes ya sufren enfermedad coronaria. Las mujeres activas reducen su riesgo de muerte en un 70%, mientras que los hombres logran apenas un 19%. En otras palabras: la desigualdad no solo está en los resultados, sino también en la oportunidad de alcanzar la prevención.
Ejercicio con enfoque de género: hacia una medicina personalizada
Nuevas investigaciones publicadas en Nature Communications y Healthline refuerzan la necesidad de personalizar las rutinas de ejercicio según el sexo y la edad. Factores hormonales, genéticos y sociales influyen en cómo el cuerpo reacciona a la actividad física.
Los especialistas recomiendan estrategias simples para aumentar el movimiento diario:
- Incorporar caminatas cortas y pausas activas en la jornada laboral.
- Considerar tareas domésticas o jardinería como formas válidas de ejercicio.
- Optar por actividades agradables y sostenibles, más allá del gimnasio.
El enfoque debe ser progresivo y constante. La clave no está solo en “hacer más”, sino en hacer mejor y con propósito.
