Prometen pérdida de peso rápida y aumento de masa muscular, pero las dietas altas en proteína podrían tener un lado oscuro. Una revisión médica de 2025 de la prestigiosa Mayo Clinic pone el foco en un riesgo significativo: el daño a la función renal.
En la búsqueda de un cuerpo más delgado y fuerte, las dietas altas en proteína se han coronado como una de las estrategias más populares y promovidas. Desde batidos y barritas hasta regímenes que priorizan la carne y los huevos por encima de todo, la promesa de saciedad y resultados rápidos ha cautivado a millones. Sin embargo, detrás de esta tendencia de bienestar se esconde un riesgo potencial que a menudo se pasa por alto o se minimiza: su impacto en la salud de nuestros riñones.
Una revisión médica actualizada en abril de 2025 por expertos de la Mayo Clinic, una de las instituciones médicas más respetadas del mundo, advierte que seguir una dieta rica en proteínas, especialmente a largo plazo, puede empeorar el funcionamiento de los riñones en personas con enfermedad renal preexistente, una condición que muchos podrían tener sin saberlo.
El Mecanismo del Daño: ¿Por Qué la Proteína en Exceso Puede Ser un Problema?
Nuestros riñones son los filtros maestros del cuerpo. Una de sus funciones vitales es eliminar los productos de desecho que resultan del metabolismo de las proteínas que comemos. Cuando consumimos una cantidad excesiva de proteínas, obligamos a los riñones a trabajar horas extras para procesar y eliminar una mayor cantidad de estos desechos, como la urea.
Según la Mayo Clinic y otras investigaciones nefrológicas, en una persona con una función renal ya comprometida (incluso si esta no ha sido diagnosticada), esta sobrecarga puede ser perjudicial. El cuerpo puede volverse incapaz de eliminar eficientemente todos los residuos, lo que lleva a su acumulación en la sangre y a un mayor deterioro de la función renal. Es como forzar un motor que ya tiene problemas a funcionar a máximas revoluciones constantemente.
«Una dieta rica en proteínas puede empeorar el funcionamiento de los riñones en personas con enfermedad renal. Esto puede suceder porque es posible que el cuerpo no pueda eliminar todos los desechos de las proteínas descompuestas.» – Mayo Clinic, 2025.
Otros Riesgos Ocultos de las Dietas Hiperproteicas
El potencial daño renal no es la única preocupación. Las dietas de moda que restringen drásticamente otros grupos de alimentos para priorizar la proteína pueden llevar a desequilibrios nutricionales con consecuencias negativas a largo plazo.
- Deficiencias Nutricionales: Algunas dietas muy restrictivas, como ciertas versiones de la dieta carnívora o keto, limitan severamente los carbohidratos. Esto puede resultar en una falta de fibra, vitaminas y minerales esenciales, causando problemas como estreñimiento, dolores de cabeza y mal aliento.
- Aumento del Riesgo Cardíaco: Si la dieta se basa en fuentes de proteína altas en grasas saturadas, como carnes rojas y procesadas (embutidos, salchichas), puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y elevar los niveles de colesterol «malo» (LDL).
- Efecto Rebote: Muchas de estas dietas son difíciles de mantener a largo plazo por su naturaleza restrictiva. Al abandonarlas, es extremadamente común recuperar el peso perdido, y a veces incluso más. Esto genera frustración y un ciclo de dietas perjudicial para el metabolismo y la salud mental.
La Verdad, Sin Rodeos: No Todas las Proteínas son Iguales
La clave no es demonizar la proteína, que es un macronutriente esencial para la vida, sino ser inteligente y selectivo con las fuentes. La Mayo Clinic y la Academia de Nutrición y Dietética enfatizan la importancia de elegir proteínas ricas en nutrientes y evitar las carnes procesadas.
Fuentes de Proteína Recomendadas por Expertos:
- Proteínas vegetales: Frijoles (porotos), lentejas, garbanzos y otras legumbres.
- Soja: Tofu, tempeh, edamame.
- Frutos secos y semillas.
- Pescado: Especialmente los ricos en ácidos grasos omega-3 como el salmón.
- Aves magras: Pollo o pavo sin piel.
- magras: Cortes magros de cerdo o res, consumidos con moderación.
- Lácteos bajos en grasa: Yogur griego natural, leche, queso cottage.
- Claras de huevo.
¿Qué Hacer Antes de Empezar una Dieta Alta en Proteína?
La recomendación de los expertos es unánime y no negociable: consulte a un profesional de la salud. Antes de embarcarse en cualquier dieta restrictiva, es fundamental hablar con un médico o un dietista registrado. Ellos pueden evaluar tu estado de salud general, y de forma crucial, tu función renal a través de un simple análisis de sangre, para determinar si una dieta alta en proteína es segura y adecuada para ti.
Esto es especialmente crítico si tienes diabetes, enfermedad renal (diagnosticada o no), hipertensión o cualquier otra condición de salud crónica. La autogestión de dietas extremas sin supervisión profesional puede tener consecuencias graves que van mucho más allá de la báscula.
