Contaminación del aire y riesgo de ELA

Contaminación del aire y su impacto en enfermedades neuromotoras

Contaminación del aire y riesgo de ELA


Contaminación del aire es un factor ambiental que suele asociarse con problemas respiratorios y cardiovasculares, pero nuevas investigaciones advierten que sus efectos pueden ir mucho más allá. Un estudio realizado en Suecia encontró que la exposición prolongada a la polución atmosférica podría aumentar significativamente el riesgo de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y otras enfermedades de la neurona motora.

Este hallazgo resulta especialmente relevante porque se produjo en un país con niveles de contaminación relativamente bajos, lo que refuerza la preocupación sobre los efectos silenciosos de la polución incluso en entornos considerados “limpios”.

1000491414

Qué es la ELA y por qué preocupa su relación con el ambiente

La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras, las células encargadas de controlar los movimientos voluntarios del cuerpo. A medida que estas neuronas se dañan y mueren, los músculos se debilitan, se atrofian y finalmente dejan de responder.

La ELA representa hasta el 90% de los casos de enfermedades de la neurona motora. Aunque existen factores genéticos asociados, en la mayoría de los pacientes la causa exacta sigue siendo desconocida, lo que ha llevado a los científicos a investigar el papel del entorno, incluida la contaminación del aire, como posible detonante.

Qué encontró el estudio realizado en Suecia

La investigación, publicada en JAMA Neurology, analizó datos de 1.463 personas diagnosticadas recientemente con enfermedades de la neurona motora en Suecia. Estos datos se compararon con los de casi 1.800 hermanos y más de 7.000 personas sanas, lo que permitió evaluar el impacto ambiental minimizando factores genéticos.

Los resultados mostraron que la exposición prolongada a la contaminación atmosférica se asoció con un aumento del 20% al 30% en el riesgo de desarrollar ELA y trastornos neuromotores similares. Además, los investigadores observaron que quienes vivían en zonas con mayor polución experimentaban un deterioro funcional más rápido tras el diagnóstico.

La contaminación también acelera la progresión de la enfermedad

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio es que la contaminación del aire no solo podría influir en el inicio de la enfermedad, sino también en su evolución. Las personas con ELA expuestas a niveles más altos de polución presentaron un mayor riesgo de muerte y una progresión más acelerada de los síntomas.

Según la Dra. Caroline Ingre, investigadora del Instituto Karolinska, estos resultados sugieren que la calidad del aire puede afectar tanto el desarrollo como la rapidez con la que avanza la enfermedad, lo que abre una nueva línea de reflexión sobre la prevención y el manejo de estos trastornos.

Inflamación y estrés oxidativo como posibles explicaciones

Aunque el estudio no fue diseñado para identificar causas directas, los expertos señalan mecanismos biológicos plausibles. La contaminación del aire contiene partículas finas y compuestos químicos capaces de provocar inflamación sistémica y estrés oxidativo.

Estas partículas pueden ingresar al organismo a través de los pulmones y, en algunos casos, afectar directamente al sistema nervioso. La inflamación crónica podría dañar las neuronas motoras o acelerar su degeneración, aumentando la vulnerabilidad frente a enfermedades como la ELA.

Especialistas en epidemiología ambiental destacan que esta cascada inflamatoria puede tener efectos acumulativos a largo plazo.

Un hallazgo alarmante incluso en países con aire limpio

El hecho de que estos resultados se hayan observado en Suecia, donde los niveles de polución son inferiores a los de muchos otros países, ha generado preocupación entre los expertos. Esto sugiere que no existe un umbral completamente seguro de exposición cuando se trata de enfermedades neurológicas.

La contaminación del aire podría estar actuando como un factor de riesgo subestimado, especialmente en zonas urbanas donde millones de personas están expuestas diariamente a partículas contaminantes.

Cómo reducir la exposición y proteger la salud neurológica

Si bien no es posible eliminar por completo la exposición a la contaminación, los expertos recomiendan tomar medidas preventivas. Evitar actividades al aire libre en días con mala calidad del aire, reducir el ejercicio intenso cuando hay niebla contaminante y utilizar purificadores de aire en interiores pueden ayudar a disminuir el riesgo.

Estas acciones son especialmente importantes para personas con enfermedades neurológicas diagnosticadas o con antecedentes familiares de ELA.

Un llamado a mejorar la calidad del aire

La relación entre contaminación del aire y ELA refuerza la necesidad de políticas públicas orientadas a mejorar la calidad ambiental. Reducir las emisiones contaminantes no solo protege los pulmones y el corazón, sino también el sistema nervioso.

Este estudio aporta una nueva perspectiva sobre cómo el entorno influye en enfermedades graves y subraya que cuidar el aire que respiramos es una inversión directa en salud a largo plazo.


Salir de la versión móvil