Hay alimentos que pasan desapercibidos en el plato, pero esconden un poder sorprendente. Uno de ellos es el repollo, un vegetal humilde y accesible que la ciencia hoy coloca entre los más beneficiosos para la salud humana.
En hogares de todo el mundo, el repollo aparece en ensaladas, sopas o guarniciones, pero su verdadero valor va mucho más allá del sabor. Según expertos de la Cleveland Clinic y Verywell Health, comer repollo a diario puede mejorar la digestión, fortalecer el sistema inmunológico, controlar el peso y cuidar el corazón.
Un vegetal poderoso: nutrientes que transforman tu salud
El repollo pertenece a la familia de las crucíferas, junto al brócoli y la coliflor. Una porción de 100 gramos apenas aporta 25 calorías, pero contiene vitamina C, K, B6 y fibra dietética, todos nutrientes clave para el metabolismo, la coagulación y el fortalecimiento inmunológico.
El repollo morado, además, destaca por sus antocianinas, pigmentos antioxidantes que combaten la inflamación y protegen las células del envejecimiento prematuro. Esta variedad ayuda a reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y a mejorar la circulación.
La fibra del repollo: clave para una buena digestión y controlar el peso
Una de las razones más sólidas para incluir repollo en tu dieta es su alto contenido de fibra, que representa cerca del 10% del consumo diario recomendado por cada 100 gramos.
La fibra no solo promueve la regularidad intestinal, sino que también alimenta las bacterias beneficiosas del intestino, fortaleciendo el microbioma y reduciendo molestias digestivas.
Además, genera sensación de saciedad, ayudando al control del peso de forma natural.
Los fitosteroles del repollo compiten con el colesterol durante la digestión, contribuyendo a reducir los niveles de colesterol LDL (el llamado “colesterol malo”) y mejorando la salud cardiovascular.
Antioxidantes que protegen el corazón y el cerebro
El repollo está repleto de polifenoles y flavonoides, antioxidantes naturales que neutralizan los radicales libres, disminuyen la inflamación y favorecen un envejecimiento saludable.
El sulforafano y el kaempferol, compuestos presentes en esta verdura, actúan como antiinflamatorios y podrían reducir el riesgo de artritis, diabetes y enfermedades neurodegenerativas.
Su aporte de vitamina B6, folato y potasio ayuda a mantener una presión arterial equilibrada y a regular los niveles de homocisteína, un marcador relacionado con el riesgo cardiovascular.
Cómo aprovechar al máximo el repollo
El repollo puede disfrutarse crudo en ensaladas, cocido al vapor o salteado, y fermentado en preparaciones como el chucrut o el kimchi, que aportan beneficios probióticos adicionales.
Cocinarlo brevemente ayuda a conservar sus nutrientes, y agregar unas gotas de limón o vinagre potencia su sabor sin perder sus propiedades.
Sin embargo, las personas con hipotiroidismo o bajo tratamiento anticoagulante deben consultar a su médico antes de aumentar su consumo, ya que la vitamina K puede interferir con ciertos medicamentos.
El repollo: accesible, saludable y respaldado por la ciencia
Disponible todo el año, económico y versátil, el repollo —en sus versiones verde, morada, savoy o Napa— se consolida como un superalimento que fortalece la salud digestiva, cardiovascular e inmune.
Como recomiendan los especialistas, una o dos porciones diarias son suficientes para obtener sus beneficios, siempre dentro de una dieta equilibrada.
