Ya sea camino al trabajo, durante una pausa rápida o como parte de una rutina diaria, el café no puede faltar para muchas personas. Sin embargo, un estudio encontró la presencia de microplásticos en el café caliente servido en vasos desechables.
Cada año se utilizan cientos de miles de millones de vasos de un solo uso, fabricados principalmente con plástico o con papel recubierto de una fina capa plástica. Estos materiales, al entrar en contacto con líquidos calientes, pueden liberar diminutas partículas que pasan directamente a la bebida sin que el consumidor lo note.
¿Qué son los microplásticos?
Los microplásticos son fragmentos de plástico que miden entre 1 micrómetro y 5 milímetros. Pueden generarse por la degradación de objetos más grandes o liberarse directamente durante el uso cotidiano de productos plásticos, como botellas, envases o vasos desechables.
Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud han señalado que la exposición humana a microplásticos es una realidad creciente, ya que estas partículas se han detectado en el agua potable, alimentos, aire y ahora también en bebidas calientes. Aunque todavía se investigan sus efectos a largo plazo, existe preocupación por su posible impacto en procesos inflamatorios, el sistema digestivo y el equilibrio hormonal.
El estudio que analiza el café para llevar
Una investigación reciente liderada por el científico Xiangyu Liu, publicada en la revista científica Journal of Hazardous Materials: Plastics, analizó cómo los vasos de café desechables liberan microplásticos. El estudio se enfocó en uno de los hábitos más comunes: beber café caliente en vasos de plástico o de papel con recubrimiento plástico.
Para el análisis, el equipo examinó 400 vasos de dos tipos distintos: vasos fabricados completamente de plástico y vasos de papel con una capa interna de plástico. Ambos se probaron con café frío a 5 grados centígrados y café caliente a 60 grados, replicando escenarios habituales en cafeterías.

¿Cómo se liberan los microplásticos en el café?
Los resultados fueron claros. El material del vaso influye directamente en la cantidad de microplásticos liberados, pero la temperatura juega un papel determinante. Cuando el café está caliente, la liberación de partículas aumenta de forma considerable.
El estudio detectó que los vasos de plástico puro desprenden más microplásticos que los de papel recubierto, aunque ninguno está completamente libre de este fenómeno. Al aumentar la temperatura, la cantidad de partículas liberadas puede incrementarse alrededor de un 33 %. Esto significa que una persona que consume diariamente unos 300 mililitros de café en un vaso de polietileno podría ingerir hasta 363 mil partículas de microplásticos al año.
Bajo observación microscópica, los investigadores identificaron que las paredes internas de los vasos presentan superficies rugosas e irregulares. Al calentarse, estas imperfecciones se acentúan, facilitando que el material plástico se fragmente y se mezcle con la bebida.
Posibles riesgos para la salud
Aunque la ciencia aún no ha establecido conclusiones definitivas sobre los efectos de ingerir microplásticos en cantidades pequeñas pero constantes, diversas instituciones de salud pública coinciden en que la exposición prolongada es motivo de atención. La Organización Mundial de la Salud y agencias regulatorias europeas han señalado la necesidad de continuar investigando su impacto en el organismo humano.
Algunos estudios preliminares sugieren que estas partículas podrían actuar como vectores de sustancias químicas y contaminantes, además de generar respuestas inflamatorias en el cuerpo. El principal problema no es una sola taza de café, sino la acumulación diaria a lo largo de los años.
Soluciones prácticas para reducir la exposición
A pesar de lo alarmante que pueden parecer los hallazgos, existen medidas sencillas que pueden reducir significativamente la exposición a microplásticos en el café para llevar. El uso de vasos reutilizables fabricados con acero inoxidable, cerámica o vidrio es una de las opciones más eficaces, ya que estos materiales no liberan partículas al entrar en contacto con el calor.
Cuando no es posible evitar los vasos desechables, los expertos recomiendan optar por los de papel con recubrimiento plástico en lugar de los completamente plásticos, aunque ambos presentan riesgos. También se sugiere evitar verter líquidos hirviendo directamente en estos vasos y permitir que el café se enfríe ligeramente antes de servirlo.
Pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una diferencia significativa mientras la comunidad científica continúa evaluando los efectos a largo plazo de los microplásticos en la salud humana.