
El cuidado del cabello no es igual en todas las épocas del año
El cabello está expuesto constantemente a agresores ambientales: sol, viento, humedad, frío, contaminación, cambios de temperatura… Por eso, si notas que en verano tu melena se ve seca y en invierno más quebradiza, no estás imaginando cosas.
Expertos en tricología (la ciencia del cabello) coinciden en que para tener un cabello saludable todo el año no basta con lavarlo regularmente: es necesario adaptar tu rutina a cada estación y mantener hábitos constantes que fortalezcan la fibra capilar desde la raíz hasta las puntas.
1. Hidratación profunda: la clave contra el clima extremo
Ya sea en invierno o en verano, uno de los enemigos principales del cabello es la deshidratación. El sol, el cloro, el viento frío y la calefacción resecan el cuero cabelludo y abren la cutícula capilar.
Para combatirlo:
- Usa mascarillas nutritivas una o dos veces por semana.
- Elige productos con aceites naturales como argán, coco, jojoba o almendra.
- Aplica un acondicionador sin enjuague si vives en zonas muy secas.
La hidratación no solo mejora el aspecto, sino que previene el quiebre y las puntas abiertas.
2. Protege tu cabello del sol y el calor
Al igual que la piel, el cabello también sufre daños por radiación UV. Durante el verano o si estás en climas cálidos todo el año, esto es esencial:
- Usa protector térmico con filtro UV antes de salir o exponerte al sol.
- Evita el uso excesivo de secadoras, planchas o rizadores. Si los usas, asegúrate de aplicar un spray protector de calor.
- Cubre tu cabello con sombreros, gorras o pañuelos si vas a la playa o al aire libre.
La prevención es el primer paso para evitar el envejecimiento prematuro del cabello.
3. Lava menos, pero mejor
Lavar el cabello todos los días puede eliminar los aceites naturales que lo protegen. ¿La frecuencia ideal? Depende de tu tipo de cabello:
- Cabello graso: cada 2 días.
- Cabello normal o seco: cada 3 a 4 días.
Elige un shampoo sin sulfatos ni parabenos, suave pero eficaz. Complementa con un acondicionador nutritivo y agua tibia o fría, nunca caliente.
4. Corta las puntas cada cierto tiempo
Aunque quieras dejarlo crecer, cortar las puntas cada 2 o 3 meses ayuda a mantener el cabello sano, libre de puntas abiertas y con mejor forma.
Un buen corte estimula el crecimiento porque evita que el daño suba por la hebra capilar.
5. Cuida tu alimentación: lo que comes se nota en tu cabello
Un cabello fuerte y brillante también se construye desde adentro. Incluir en tu dieta alimentos ricos en:
- Proteína (huevos, legumbres, carnes magras).
- Hierro (espinacas, lentejas, almendras).
- Omega 3 (pescado azul, nueces).
- Biotina y zinc (avena, plátano, semillas).
Además, hidratarte bien bebiendo agua es tan importante como aplicar productos externos.
6. Ten cuidado con el agua salada y el cloro
Durante vacaciones o si vas con frecuencia a albercas o playas, el agua salada y el cloro dañan la fibra capilar. Para protegerte:
- Moja tu cabello con agua limpia antes de entrar al mar o la piscina.
- Usa gorra de natación si es posible.
- Después, enjuaga con abundante agua y aplica una mascarilla hidratante.
7. Cambia de productos según la temporada
Lo que funciona en verano no siempre funciona en invierno. Los expertos recomiendan ajustar tu shampoo y tratamiento según el clima:
- Invierno: productos más nutritivos y densos.
- Verano: fórmulas ligeras, con protección solar y antioxidantes.
Observa cómo responde tu cabello y no temas probar marcas diferentes según la estación.
Tener un cabello sano durante todo el año no requiere gastar una fortuna ni seguir modas pasajeras. Lo esencial es conocer las necesidades reales de tu melena, ajustar tu rutina con el clima y ser constante en el cuidado.
Pequeños cambios —como hidratarte más, protegerte del sol, evitar el calor extremo y alimentarte mejor— hacen una gran diferencia. Recuerda: el cabello no necesita perfección, sino atención. Y con estos consejos respaldados por expertos, tu melena brillará sin importar la temporada.