María es una mujer de 52 años que siempre creyó que su cansancio al despertar y su somnolencia durante el día se debían al estrés laboral. Pero después de varios años sin respuestas, un especialista le diagnosticó apnea obstructiva del sueño (AOS). Su caso no es aislado: en América Latina, casi la mitad de la población presenta un riesgo moderado a alto de padecer apnea del sueño, una condición que en más del 80% de los casos permanece sin diagnosticar.
El silencioso enemigo: apnea obstructiva del sueño en América Latina
Dos estudios recientes publicados en Nature Communications Medicine y Sleep Science and Practice revelaron la magnitud de la apnea del sueño en la región. La Fundación Argentina del Sueño estima que el 45% de los latinoamericanos tienen riesgo significativo de AOS, pero la falta de conciencia y acceso a diagnósticos como la polisomnografía la convierten en un problema de salud pública grave y subestimado.
Síntomas que muchos ignoran
La apnea del sueño provoca pausas respiratorias que duran más de diez segundos durante el sueño, interrumpiendo la calidad del descanso. El síntoma más común y revelador es la somnolencia diurna, pero otros signos pasan desapercibidos: ronquidos fuertes, despertares frecuentes con sequedad bucal, dolores de cabeza matutinos, y dificultad para concentrarse.
Estas señales deberían alertar a cualquiera, pero la mayoría las atribuye a un “mal sueño” sin más. La Escala de Somnolencia de Epworth es una herramienta útil para evaluar el nivel de somnolencia y orientar al paciente hacia un diagnóstico oportuno.
Diagnóstico oportuno: la clave para evitar complicaciones
Confirmar la apnea requiere estudios como la polisomnografía, que mide el índice apnea/hipopnea (IAH). Según este índice, la apnea se clasifica en leve, moderada o grave, y determina la urgencia y tipo de tratamiento.
En la región, factores como el sobrepeso, la hipertensión y la edad aumentan el riesgo, y el cuestionario STOP-Bang ayuda a identificar a quienes deben someterse a pruebas diagnósticas. Sin embargo, el subdiagnóstico es alarmante, especialmente en mujeres, quienes a menudo presentan síntomas atípicos y quedan fuera de los registros.
Apnea del sueño y riesgos para la salud cardiovascular
La apnea no solo genera cansancio. Se asocia con hipertensión arterial, arritmias y aumenta el riesgo de enfermedades metabólicas como diabetes y obesidad. El presidente de la Fundación Argentina del Sueño, Daniel Pérez Chada, advierte que la severidad del trastorno incrementa el riesgo de complicaciones clínicas.
Detectar la apnea a tiempo permite reducir estos riesgos y mejorar significativamente la calidad de vida mediante tratamientos como el uso de CPAP (presión positiva continua en las vías respiratorias) y cambios en el estilo de vida.
Más información, mejor salud: el desafío para América Latina
Los especialistas insisten en la urgencia de aumentar la difusión y los estudios epidemiológicos en Latinoamérica para visibilizar la apnea del sueño. Mejorar el acceso a tecnologías diagnósticas y capacitar a profesionales será clave para que millones como María puedan tener un diagnóstico oportuno y evitar consecuencias graves.
La apnea del sueño es silenciosa, común y peligrosa, pero con la información y atención adecuada puede ser tratada con éxito.
