Jengibre y cúrcuma: Ciencia aclara mitos sobre sus efectos en la salud

Un estudio analizó si los beneficios del jengibre y la cúrcuma están sobredimensionados; la evidencia científica sobre sus efectos en la salud.

Jengibre y cúrcuma: Ciencia aclara mitos sobre sus efectos en la salud

El uso de especias como el jengibre y la cúrcuma se ha popularizado no solo por su sabor, sino por los supuestos beneficios para la salud que se les atribuyen. En redes sociales y productos comerciales se presentan como ingredientes asociados a efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

Sin embargo, investigaciones recientes han puesto bajo revisión estas afirmaciones para determinar si realmente cuentan con respaldo sólido o si algunos efectos han sido exagerados.

¿Qué dice la ciencia sobre el jengibre?

Jengibre y cúrcuma: estudio analiza si sus beneficios están sobredimensionados
Jengibre: estudio analiza si sus beneficios están sobredimensionados

El Zingiber officinale, conocido comúnmente como jengibre, es una raíz originaria del sur de Asia utilizada desde hace siglos en la gastronomía y en remedios tradicionales contra náuseas, vómitos y molestias digestivas.

Sus principales compuestos activos incluyen gingeroles, shogaoles y zingerona, sustancias que han mostrado propiedades antioxidantes y antiinflamatorias en estudios de laboratorio.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Seúl recopiló más de 100 investigaciones previas y concluyó que el jengibre puede ayudar a reducir náuseas y vómitos, mejorar la función gastrointestinal, disminuir dolor e inflamación y mostrar efectos protectores en ciertos síndromes metabólicos. También se observaron posibles mejoras en marcadores asociados al riesgo de cáncer colorrectal.

No obstante, señalaron limitaciones importantes. Muchos ensayos incluyeron grupos pequeños, en ocasiones menores a 20 personas, y utilizaron dosis muy variables, desde miligramos hasta varios gramos diarios. Esto dificulta establecer con precisión qué cantidad sería efectiva y en qué condiciones.

¿Qué encontró el estudio sobre la cúrcuma?

Un estudio analiza si los beneficios de la cúrcuma están sobredimensionados.

La Curcuma longa, conocida como cúrcuma o azafrán de la India, también ha ganado popularidad mundial. Contiene compuestos como turmerona y curcumina, esta última ampliamente estudiada por sus posibles efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

Diversas investigaciones han vinculado el consumo de cúrcuma con mejoras en el perfil lipídico en personas con enfermedades metabólicas y posibles efectos protectores cardiovasculares y neuroprotectores.

Sin embargo, al igual que ocurre con el jengibre, la evidencia presenta limitaciones metodológicas. Los estudios varían en duración, tamaño de muestra y concentración de los compuestos utilizados, lo que impide establecer recomendaciones claras sobre dosis y beneficios clínicos concluyentes.

¿Están sobredimensionados sus beneficios?

La comunidad científica coincide en que tanto el jengibre como la cúrcuma contienen compuestos bioactivos con potencial terapéutico. No obstante, gran parte de la evidencia proviene de estudios preliminares, ensayos pequeños o investigaciones en laboratorio.

Aún no se han definido aspectos clave como la dosis exacta necesaria para obtener beneficios sostenidos, la duración óptima del consumo ni los posibles efectos adversos de ingestas elevadas.

Los expertos advierten que, aunque estas especias pueden formar parte de una dieta equilibrada, no deben sustituir tratamientos médicos ni considerarse soluciones únicas para enfermedades complejas.

¿Conviene incluirlas en la dieta?

Desde la gastronomía, incorporar nuevas especias puede enriquecer la alimentación y diversificar sabores. Añadir jengibre o cúrcuma a preparaciones cotidianas es seguro en cantidades habituales de cocina.

Sin embargo, cuando el objetivo es obtener beneficios médicos específicos, la evidencia todavía no es concluyente. La investigación en nutrición requiere estudios amplios y de largo plazo para aislar los efectos reales de cada compuesto.

Hasta que existan resultados más robustos, los especialistas recomiendan prudencia. Consumir estas raíces como parte de una dieta variada puede aportar sabor y ciertos compuestos bioactivos, pero sin asumir que poseen propiedades curativas comprobadas.

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