Las lecciones que dejó la pandemia parecen haberse desvanecido con rapidez. Durante el covid-19, el uso de cubrebocas, el lavado constante de manos y el distanciamiento social redujeron drásticamente la circulación de virus respiratorios. Hoy, sin esas prácticas, los hospitales reportan un incremento preocupante en enfermedades respiratorias.
El Dr. Adrián Rendón, presidente de la Asociación Latinoamericana de Tórax, explicó que la cultura de la prevención “se olvidó demasiado rápido”. Lo que antes protegía contra el coronavirus, sigue siendo útil para evitar gripes, influenza y otros males del pulmón.
Día Mundial del Pulmón: un llamado a la conciencia
En el marco del Día Mundial del Pulmón, especialistas hicieron un llamado urgente: retomar la prevención. No se trata de vivir con miedo, sino de entender que pequeños hábitos pueden salvar vidas. El olvido colectivo está teniendo un costo alto en la salud de la población.
Las cinco enfermedades respiratorias más graves
De acuerdo con Rendón, hay cinco padecimientos que concentran los mayores riesgos:
- Asma: una de las principales causas de incapacidad infantil.
- EPOC: afecta al 8% de la población y limita la calidad de vida.
- Tuberculosis: con altos índices en Latinoamérica, aunque con programas de control.
- Infecciones respiratorias comunes: hoy más frecuentes por falta de prevención.
- Cáncer de pulmón: el más letal de todos los cánceres, con una mortalidad superior a la de mama, colon y próstata juntos.
El papel de la vacunación y el control médico
El abandono de consultas médicas es otro factor que agrava el problema. Enfermedades como asma y EPOC no siempre se notifican, lo que dificulta diseñar estrategias efectivas de salud pública.
La vacunación, en especial contra la influenza y la neumonía, sigue siendo una de las herramientas más poderosas para proteger a la población vulnerable.
Prevención post pandemia: lecciones que no debemos olvidar
La pandemia mostró que con prevención se pueden reducir contagios y complicaciones. Hoy, el reto es recuperar esa conciencia colectiva para evitar que los hospitales se saturen nuevamente, esta vez por enfermedades respiratorias que sí tienen control y prevención al alcance.
El mensaje es claro: no bajar la guardia. El cuidado de los pulmones depende de hábitos que parecen simples, pero que salvan miles de vidas cada año.
