Agua mineral: los mitos y verdades sobre sus riesgos, según expertos

¿El agua mineral provoca piedras en los riñones o daña los huesos? Conoce los mitos y verdades respaldados por expertos y evidencia científica.

Agua mineral: los mitos y verdades sobre sus riesgos, según expertos

Durante años han circulado múltiples creencias sobre el agua mineral, la bebida carbonatada que forma parte de la mesa de millones de mexicanos. Sin embargo, evidencia científica ha permitid distinguir entre los mitos populares y lo que realmente ocurre en el organismo cuando se consume.

En un país donde las bebidas gaseosas tienen una fuerte presencia en la alimentación diaria, el agua mineral se ha consolidado como una opción para quienes buscan reducir el consumo de azúcar sin renunciar a las burbujas.

¿El agua mineral engorda?

Uno de los mitos más extendidos es que el agua mineral puede provocar aumento de peso. La realidad es que el agua mineral natural no contiene calorías, grasas, carbohidratos ni proteínas. Está compuesta principalmente por agua y minerales disueltos como calcio, magnesio, sodio o bicarbonatos.

La confusión suele surgir porque muchas personas la relacionan con refrescos, aguas saborizadas o bebidas carbonatadas que sí contienen azúcar y aportan calorías.

Por ello, especialistas en nutrición consideran que sustituir refrescos por agua mineral puede ayudar a disminuir el consumo de azúcares añadidos y favorecer hábitos más saludables.

La verdad sobre el agua mineral y sus riesgos según la ciencia
La verdad sobre el agua mineral y sus riesgos según la ciencia

¿Provoca piedras en los riñones?

Otra creencia frecuente sostiene que el agua mineral favorece la formación de cálculos renales debido a su contenido de minerales. Sin embargo, los expertos señalan que no existe evidencia científica que demuestre que el agua mineral genere piedras en los riñones en personas sanas.

De hecho, mantener una adecuada hidratación es una de las principales recomendaciones médicas para prevenir los cálculos renales.

Aunque algunas aguas minerales contienen calcio y magnesio, las cantidades presentes suelen ser insuficientes para representar un riesgo. Los factores más relacionados con la aparición de piedras incluyen predisposición genética, baja ingesta de líquidos, consumo excesivo de sodio, ciertas enfermedades metabólicas y algunos hábitos alimenticios.

¿Las burbujas dañan los huesos?

La idea de que las bebidas con gas roban calcio de los huesos también ha persistido durante décadas. No obstante, diversos estudios han demostrado que este efecto se relacionó principalmente con refrescos de cola que contienen ácido fosfórico y otros ingredientes específicos, no con la carbonatación en sí misma.

El agua mineral carbonatada no ha mostrado efectos negativos sobre la salud ósea. Incluso, algunas variedades aportan minerales como calcio y magnesio, nutrientes que participan en el mantenimiento de huesos y músculos.

¿Ayuda realmente a la digestión?

Muchas personas afirman sentirse mejor después de consumir agua mineral durante o después de las comidas. Algunas investigaciones han encontrado que ciertas aguas minerales ricas en bicarbonatos pueden contribuir a aliviar molestias digestivas leves y favorecer una sensación de bienestar después de comer.

Además, el dióxido de carbono responsable de las burbujas puede estimular la producción de jugos gástricos y generar una sensación de frescura que algunas personas asocian con una mejor digestión.

Sin embargo, los especialistas aclaran que el agua mineral no es un tratamiento médico ni sustituye la atención profesional en casos de enfermedades gastrointestinales.

¿Puede causar inflamación o molestias estomacales?

Aunque para muchas personas resulta agradable, el gas presente en el agua mineral puede provocar distensión abdominal en algunos consumidores. Las personas con gastritis, colon irritable, reflujo gastroesofágico o sensibilidad digestiva pueden experimentar sensación de llenura, gases o incomodidad después de consumirla.

Por ello, la tolerancia suele variar de una persona a otra. Mientras algunos la consumen diariamente sin problemas, otros prefieren optar por agua natural.

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