Crecimos escuchando consejos de salud de nuestros padres y abuelos que tomamos como verdades absolutas. Pero la ciencia ha avanzado y ha puesto a prueba muchas de estas creencias. Aquí desmentimos 8 de los mitos más comunes, y la verdad detrás de ellos te sorprenderá.
Desde remedios caseros hasta advertencias sobre hábitos cotidianos, todos hemos heredado una serie de «verdades» sobre la salud que se han transmitido de generación en generación. Si bien muchos de estos consejos nacieron de buenas intenciones, la medicina basada en la evidencia ha demostrado que algunos de los más arraigados son, en el mejor de los casos, imprecisos y, en el peor, completamente falsos.
Analizamos la investigación científica reciente para separar la realidad de la ficción en algunas de las afirmaciones de salud más populares. Prepárate para cuestionar lo que siempre has creído.
1. Mito: Debes beber 8 vasos de agua al día
La Realidad: No hay una cantidad mágica.
Esta es quizás una de las «reglas» de salud más repetidas, pero carece de base científica sólida. La cantidad de líquido que una persona necesita varía enormemente dependiendo de su edad, nivel de actividad, clima y salud general. El Instituto de Medicina de EE. UU. señala que las necesidades de agua son individuales.
La verdad sin rodeos: La mejor guía es tu propio cuerpo. Bebe cuando tengas sed y presta atención al color de tu orina. Un color claro o transparente es una buena señal de hidratación adecuada.
2. Mito: Tronarse los nudillos causa artritis
La Realidad: Falso.
A pesar de las advertencias de los padres, la ciencia ha desmentido este mito repetidamente. «Hacer crujir los nudillos no causa artritis», explica el cirujano ortopédico Howard Luks. Estudios recientes confirman que ni siquiera las personas que lo hacen habitualmente tienen un mayor riesgo de osteoartritis. El sonido de «chasquido» se debe a la formación de burbujas en el líquido sinovial que lubrica las articulaciones, no al roce de los huesos.
3. Mito: El clima frío provoca resfriados
La Realidad: Los virus provocan resfriados, no el frío.
Tu madre te decía que te abrigaras para no resfriarte, pero la temperatura en sí no causa la enfermedad. Los resfriados comunes son causados por virus, como los rinovirus. La razón por la que nos resfriamos más en invierno es porque pasamos más tiempo en interiores, en contacto cercano con otras personas, lo que facilita la propagación de los virus.
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4. Mito: Comer tarde en la noche engorda
La Realidad: Las calorías totales son lo que importa, no la hora.
La idea de que cualquier alimento consumido después de las 8 p.m. se convierte directamente en grasa es un mito persistente. La investigación moderna sugiere que el aumento de peso se debe a un balance calórico positivo (consumir más calorías de las que se queman) a lo largo del día, no a la hora específica en que se come.
La verdad sin rodeos: Lo que importa es la cantidad total y la calidad de los alimentos que consumes en un período de 24 horas.
5. Mito: Usamos solo el 10% de nuestro cerebro
La Realidad: Usamos prácticamente todo nuestro cerebro.
Este mito, popularizado por la ciencia ficción, es completamente falso. Las técnicas de neuroimagen como las resonancias magnéticas funcionales (fMRI) muestran que incluso durante tareas simples, la mayor parte del cerebro está activa. Mientras duermes, áreas como el lóbulo frontal (que controla el pensamiento y la conciencia) y las áreas somatosensoriales están activas. Este mito ha sido desmentido de forma concluyente por la neurociencia.
«Si se arranca solo un folículo piloso, es imposible que en ese lugar crezcan dos canas. Por lo tanto, ¡este mito médico queda desmentido!», aclaran desde Valleywise Health sobre otro mito popular.
6. Mito: Los suplementos vitamínicos son siempre beneficiosos
La Realidad: La mayoría de la gente no los necesita y pueden ser contraproducentes.
A menos que tengas una deficiencia diagnosticada, la mayoría de los suplementos vitamínicos no han demostrado beneficios claros para la salud en personas sanas. De hecho, tomar suplementos de forma irresponsable puede causar toxicidad y problemas renales o hepáticos. La mejor fuente de vitaminas y minerales es una dieta equilibrada.
7. Mito: El desayuno es la comida más importante del día
La Realidad: Depende de la persona.
Si bien para muchas personas un desayuno saludable puede ayudar a regular el apetito y la energía, no es una regla universalmente esencial para la salud. La popularización de esta idea tiene fuertes lazos con campañas de marketing de la industria de los cereales. Prácticas como el ayuno intermitente demuestran que saltarse el desayuno puede ser parte de un patrón de alimentación saludable para algunas personas. La clave es escuchar a tu cuerpo y elegir un patrón que funcione para ti.
8. Mito: Leer con poca luz daña la vista permanentemente
La Realidad: Causa fatiga ocular, pero no daño permanente.
Leer con luz tenue puede cansar los ojos y causar molestias temporales como sequedad o dolores de cabeza, lo que se conoce como fatiga ocular. Sin embargo, no hay evidencia de que cause un daño duradero a la estructura o función de los ojos. Una vez que descansas los ojos, los síntomas suelen desaparecer.
La conclusión: La ciencia de la salud está en constante evolución. Es fundamental cuestionar las «verdades» heredadas y buscar información basada en evidencia para tomar las mejores decisiones para nuestro bienestar.
