
La décima Semana de la Cocina Italiana en el Mundo comenzó oficialmente en la Ciudad de México, celebrando la profunda conexión cultural y comercial entre ambos países a través de la gastronomía. Este evento, promovido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Cooperación Internacional de Italia, busca difundir la cocina italiana como patrimonio cultural y modelo de alimentación saludable y sostenible.
En esta edición, el tema central es “La cocina italiana entre salud, cultura e innovación”, un enfoque que combina tradición culinaria, investigación alimentaria y respeto por el medio ambiente.
Un puente gastronómico entre México e Italia
Durante la inauguración, el embajador de Italia en México, Alessandro Modiano, destacó que México es “un país prioritario” en el intercambio cultural y gastronómico con Italia. Según Modiano, la cocina se ha convertido en un lenguaje común que refleja el fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
El evento cuenta con la participación del reconocido chef Francesco Bordone, residente del restaurante Ricci Osteria de Milán, quien trajo a México la esencia de la región de Puglia. Bordone ofreció un show cooking en el restaurante María Ciento38, en Santa María la Ribera, donde preparó Orecchiette y Gnocchi, dos clásicos de la cocina del sur de Italia.
En la presentación estuvieron también Olga Gravela, directora de la Agencia ICE; Lorenzo Vianello, presidente de la Cámara de Comercio Italiana en México; y Gianni Vinciguerra, director del Instituto Italiano de Cultura, entre otros invitados.
Crece el intercambio comercial gastronómico
El vínculo entre Italia y México no se limita a la cultura: las exportaciones agroalimentarias entre ambos países están en pleno auge. Según la Agencia ICE, en 2024 las exportaciones italianas a México crecieron 24.3%, alcanzando 227 millones de euros, mientras que las exportaciones mexicanas a Italia aumentaron 43% durante los primeros siete meses de 2025.
México se ha convertido en un proveedor clave de tequila y bebidas artesanales, mientras que Italia exporta productos emblemáticos como aceite de oliva, vinos, pastas y quesos, que representan más del 40% del total de su comercio agroalimentario con el país.
“La demanda de aceite de oliva se ha duplicado en el último año en México, lo que muestra cómo la dieta italiana está ganando terreno en la mesa mexicana”, comentó Gravela.
Un calendario lleno de sabor y conocimiento
La Semana de la Cocina Italiana incluye una amplia programación de eventos gastronómicos, educativos y culturales del 11 de noviembre al 5 de diciembre. Las actividades cuentan con el apoyo de la Agencia ICE, la Cámara de Comercio Italiana en México, el Instituto Italiano de Cultura, la Sociedad Dante Alighieri y el Museo del Chocolate de la Ciudad de México.
La agenda inició con el Campeonato Mexicano de la Pizza, seguido de degustaciones, talleres, conferencias y presentaciones dedicadas a resaltar los productos típicos italianos.
Además, se promoverá la candidatura de la cocina italiana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, reconociendo su diversidad regional, su equilibrio nutricional y su sostenibilidad ambiental.
Innovación y sostenibilidad: la nueva cara de la cocina italiana
Más allá de los sabores, esta edición busca resaltar la innovación tecnológica y los procesos sostenibles que caracterizan a la industria alimentaria italiana: desde la producción y el envasado hasta el reciclaje y la reutilización.
El evento también tiene como objetivo impulsar la formación internacional en gastronomía y hospitalidad, promoviendo la educación culinaria italiana como un modelo de excelencia.
Una celebración del intercambio y la identidad
La décima Semana de la Cocina Italiana reafirma el papel de la gastronomía como vehículo de diplomacia cultural y herramienta de cooperación económica. México y Italia comparten más que recetas: comparten valores de calidad, tradición y equilibrio que fortalecen sus lazos y abren nuevas oportunidades de desarrollo conjunto.
Con cada edición, esta iniciativa no solo celebra los sabores de Italia, sino también el encuentro de dos culturas unidas por la pasión por la buena mesa.