Violencia en Michoacán: ejecutan al alcalde de Tacámbaro y a su escolta

Violencia en Michoacán: ejecutan al alcalde de Tacámbaro y a su escolta

En los primeros minutos del viernes 6 de junio de 2025, un nuevo episodio de violencia sacudió al estado de Michoacán: el presidente municipal de Tacámbaro, Salvador Bastida García, fue asesinado a tiros junto a uno de sus escoltas mientras viajaban a bordo de una camioneta Ford doble cabina blanca. El ataque, ejecutado con precisión por sujetos armados no identificados, dejó a ambos sin vida en el interior del vehículo.

El crimen ocurrió en plena vía pública, lo que intensificó el temor entre los habitantes del municipio, una región históricamente golpeada por la violencia ligada al crimen organizado. Las autoridades locales llegaron minutos después al lugar, solo para confirmar que no había sobrevivientes.

Un alcalde marcado por la sospecha

El asesinato de Salvador Bastida no solo representa la pérdida de un funcionario electo, sino que reaviva las acusaciones de vínculos entre autoridades municipales y grupos criminales. En diciembre de 2024, la Fiscalía General de la República (FGR) había emitido un comunicado informando que investigaba a Bastida y a otros funcionarios de Tacámbaro por supuestos nexos con un grupo delictivo de la región.

De acuerdo con esa información, el alcalde mantenía reuniones periódicas con miembros del crimen organizado con fines delictuosos, situación que tensó el ambiente político en el municipio desde finales del año pasado.

Una administración bajo fuego

El entorno político de Tacámbaro ya mostraba señales de crisis. En noviembre de 2024, Ramón Raudel Campos Murillo, entonces tesorero municipal, renunció de forma inesperada para enfrentar cargos por tráfico sexual en Estados Unidos, según revelaron fuentes de seguridad. Esta renuncia marcó el inicio de una serie de cuestionamientos públicos sobre la legalidad de los actos de gobierno de la administración de Salvador Bastida.

Con la ejecución del alcalde, la lista de funcionarios municipales implicados en controversias penales crece, reforzando la percepción de que la política local en Michoacán está infiltrada por intereses criminales.

Tacámbaro: entre el miedo y la desconfianza

Tacámbaro, conocido por su belleza natural y tradición agrícola, enfrenta ahora un presente de incertidumbre, miedo y dolor. Los habitantes, cansados de la violencia que se cuela en la política, exigen justicia, claridad y garantías de seguridad. En redes sociales, usuarios expresaron indignación y tristeza, reclamando el abandono institucional que sufren muchas comunidades del interior de México.

La FGR toma el caso

La Fiscalía General de la República ya tomó control de la investigación, dadas las implicaciones previas que tenía Salvador Bastida en casos federales. Se espera que en los próximos días se revele si el ataque fue consecuencia de las presuntas relaciones del edil con grupos criminales o si se trató de un homicidio político en el contexto del reacomodo de poder regional.

Reacciones y exigencia de justicia

Diversos actores políticos, incluyendo miembros del Partido del Trabajo (PT) —al cual pertenecía Bastida—, condenaron el crimen y exigieron una investigación profunda y sin impunidad. La gobernadora de Michoacán emitió un mensaje público comprometiéndose a reforzar la presencia de seguridad en Tacámbaro y garantizar el esclarecimiento de los hechos.

Mientras tanto, la ciudadanía se pregunta: ¿cuántos funcionarios más caerán antes de que se recupere el Estado de Derecho?

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