El pasado 30 de julio, la sede de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México (CEAVEM) fue tomada por un grupo de mujeres que exigían atención a los casos de abuso sexual que han enfrentado en Chimalhuacán, presuntamente familiares de una joven identificada como Holy Yash.
Pero lo que comenzó como una protesta legítima escaló rápidamente a un conflicto interno entre víctimas, cuando Lorena Gutiérrez —madre de Fátima Quintanilla, una niña brutalmente asesinada en 2015— llegó a la sede para proteger los documentos de su caso.
Con el temor a que su expediente judicial, por el que ha luchado más de diez años, fuera destruido o saqueado, Lorena encaró a las ocupantes del edificio. La respuesta no fue el diálogo: fue la amenaza.
“Ahí tengo ya sus documentos”, soltó una de las mujeres dentro del recinto, generando alarma entre otras madres que comparten el temor de que su lucha se borre con un solo acto.
La CEAVEM en crisis: víctimas contra víctimas
La toma de instalaciones gubernamentales por parte de víctimas de violencia no es nueva, pero lo que resulta alarmante en este caso es el enfrentamiento directo entre grupos que, en teoría, deberían encontrar solidaridad entre sí.
Una de las ocupantes acusó a las madres como Lorena de formar “grupos de choque”, minimizando la lucha histórica que estas mujeres han sostenido contra un sistema que durante años ha ignorado sus exigencias.
“Estamos en nuestro derecho porque también somos víctimas”, declaró una de las mujeres, dejando claro que en este conflicto no hay una única verdad, pero sí muchos expedientes en riesgo.
El expediente de Fátima: una década de lucha en juego
Fátima Quintanilla fue asesinada en 2015. Desde entonces, su madre ha recorrido todas las instancias legales, enfrentando omisiones, negligencia y revictimización. Su expediente es una prueba del colapso del sistema de justicia en casos de feminicidio infantil.
Perder ese archivo, aunque sea una copia, significaría comenzar desde cero. Y eso, para Lorena y muchas madres más, es impensable.
“No solo están poniendo en riesgo mi caso. Están poniendo en riesgo toda la memoria de nuestras hijas, nuestros hijos. Lo que hay ahí son nuestras vidas”, declaró Gutiérrez entre lágrimas.
¿Qué hace el Estado de México ante este conflicto?
Hasta el momento, las autoridades del Estado de México no han emitido una postura clara sobre la situación dentro de CEAVEM. No hay garantía de resguardo de los expedientes ni medidas visibles para atender a ambas partes del conflicto.
Esta omisión solo alimenta la polarización entre víctimas, exponiéndolas a enfrentamientos, amenazas y nuevos episodios de violencia emocional.
¿Qué está en juego?
Lo que se vive en la CEAVEM no es solo una toma de instalaciones. Es una metáfora del abandono institucional. Cuando el Estado no escucha, las víctimas se ven obligadas a gritar. Y cuando esas voces no encuentran respuesta, se enfrentan entre sí.
La memoria de Fátima, de Holy Yash y de tantas otras niñas y mujeres violentadas en México está atrapada entre el silencio oficial y el caos de una institución rebasada.
