La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) detectó un corredor estratégico para la producción y tráfico de drogas como metanfetamina y fentanilo que atraviesa Sinaloa, Baja California y Sonora.
La información surge de una investigación publicada por El Universal, basada en datos obtenidos a través de solicitudes de transparencia, y revela el crecimiento sostenido del trasiego de drogas sintéticas en la región durante los últimos tres años.
La identificación del corredor confirma lo que autoridades estadounidenses y mexicanas habían advertido: el noroeste del país se mantiene como la zona más activa en la fabricación de metanfetamina y en el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, donde el consumo de este opioide ha provocado una crisis de sobredosis sin precedentes.
Sinaloa, Baja California y Sonora: el triángulo de la producción sintética
De acuerdo con los datos revelados, estas tres entidades concentran la mayor parte de los decomisos de sustancias sintéticas en México.
En Sinaloa, considerado el bastión histórico de diversos grupos criminales, Sedena reporta:
- Más de 32 mil kilos de metanfetamina decomisados.
- Casi mil kilos de fentanilo.
- Más de 10 millones de tabletas del mismo opioide.
Baja California supera incluso algunas cifras de Sinaloa:
- Más de 36 mil kilos de metanfetamina.
- 943 kilos de fentanilo, uno de los registros más altos del país.
Sonora también participa activamente en este corredor, con:
- Más de 11 mil kilos de metanfetamina asegurados.
- Más de tres millones de pastillas de fentanilo incautadas.
Los especialistas señalan que esta concentración obedece a que, en estos estados, los cárteles tienen acceso directo a puertos estratégicos, rutas carreteras y cruces fronterizos con Estados Unidos.
Operativos por tráfico de drogas
Durante el actual gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, los aseguramientos han alcanzado cifras inéditas.
Solo de enero a octubre de 2025, Sedena reportó:
- 49 mil 455 kilos de metanfetamina asegurados.
- 554 kilos de fentanilo incautados.
Ambos registros ya superan las cifras globales obtenidas durante todo 2024, lo que evidencia un incremento en las actividades operativas del Ejército y la Guardia Nacional.
Los especialistas consultados por El Universal explican que estos resultados responden a tres factores:
- Mayor presión bilateral por parte del gobierno de Estados Unidos, que exige acciones contundentes contra los opioides sintéticos.
- Despliegue reforzado de fuerzas militares en puntos considerados de alto riesgo.
- Mejora en inteligencia operativa, que ha permitido detectar rutas de trasiego y laboratorios clandestinos.
Aumentan los decomisos de drogas
Aunque los datos oficiales muestran cifras históricas, los expertos advierten que los decomisos no representan necesariamente una disminución real en la capacidad de producción de los grupos criminales.
“No se ha observado una reducción en el control territorial ni mejoras significativas en la percepción de seguridad”, señalan los analistas citados.
De acuerdo con la investigación, los grupos criminales continúan operando a través de:
- Megasuperlaboratorios, capaces de producir toneladas de metanfetamina.
- “Laboratorios de olla”, instalaciones pequeñas y móviles diseñadas para evadir operativos.
Incluso cuando Sedena destruye laboratorios, los grupos criminales logran reconstruirlos en nuevos puntos del corredor, aprovechando caminos rurales, zonas serranas y territorios de control histórico.Un problema constante es el ingreso de precursores y pre-precursores químicos usados para fabricar drogas sintéticas. Sedena reconoce que su control sigue siendo limitado.
Los insumos llegan principalmente desde:
- China
- India
Estos países exportan sustancias que entran a México a través de los puertos del Pacífico, principalmente:
- Manzanillo
- Lázaro Cárdenas
- Ensenada
Muchos de estos químicos ingresan disfrazados de mercancía legal, lo que dificulta su detección y permite a los cárteles mantener operativos sus centros de producción.
El impacto en Estados Unidos
Pese a los esfuerzos de México, la Administración para el Control de Drogas (DEA) reporta que una parte considerable de la metanfetamina y el fentanilo producidos en este corredor continúa llegando al mercado estadounidense.
Las consecuencias siguen siendo graves:
- Decenas de miles de muertes por sobredosis cada año.
- Incremento del consumo de opioides sintéticos en adolescentes y jóvenes.
- Presión política creciente sobre México para reforzar las acciones de contención.
Los especialistas advierten que, mientras no se afecte de manera directa la capacidad productiva de los cárteles, el flujo de drogas hacia Estados Unidos continuará.
Los analistas coinciden en que los aseguramientos, aunque elevados, no representan por sí solos un golpe estructural al crimen organizado. México enfrenta el desafío de:
- Interrumpir completamente la cadena de producción, desde el ingreso de químicos hasta el envío final.
- Desmantelar redes financieras y logísticas que sostienen la operación de los cárteles.
- Fortalecer la vigilancia portuaria, punto crítico del tráfico químico.
- Coordinar operativos sostenidos, no solo acciones aisladas.
Hasta que no se logren avances en estos frentes, el corredor formado por Sinaloa, Baja California y Sonora seguirá siendo la principal vía de producción y tráfico de metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos.
