Entre enero de 2019 y octubre de 2024, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desmanteló 26 laboratorios clandestinos dedicados a la manufactura de fentanilo en México.
Según el informe obtenido a través de la Plataforma Nacional de Transparencia, 22 de estos laboratorios (el 84%) fueron localizados en Sinaloa, particularmente en Culiacán y zonas aledañas.
Este hallazgo posiciona a Sinaloa como el principal estado en la manufactura de esta droga sintética, que es actualmente una de las más lucrativas para los grupos del crimen organizado debido a su alto valor en el mercado ilícito y su potencia.
El cambio hacia las drogas sintéticas
El reporte de la Sedena, presentado en el marco del Sexto Informe de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, detalla que durante su administración se identificaron 2,185 laboratorios clandestinos en el país.
De estos, 1,932 estaban ubicados en Sinaloa. Aunque la mayoría se dedicaban a la producción de metanfetaminas, el hallazgo de instalaciones exclusivas para el fentanilo refleja un cambio estratégico en las operaciones del crimen organizado.
Estas organizaciones han dejado de depender de cultivos tradicionales, como amapola y marihuana, para enfocarse en la producción de drogas sintéticas, que son más rentables y fáciles de transportar.
Decomisos históricos en 2024
El actual gobierno también ha reportado operativos importantes contra laboratorios de fentanilo. Uno de los más destacados ocurrió el 4 de diciembre de 2024, cuando el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, encabezó el decomiso de más de una tonelada de fentanilo en los municipios de Ahome y Guasave, Sinaloa.
El gobierno estimó que esta operación evitó la distribución de unas 20 millones de dosis de fentanilo, con un valor aproximado de 8 mil millones de pesos en el mercado negro. Este decomiso marcó un hito en la lucha contra el tráfico de drogas sintéticas.
El impacto en las políticas públicas de seguridad
El combate al fentanilo no solo se limita a la incautación de laboratorios, sino también a la modificación de estrategias de seguridad pública y cooperación internacional.
Autoridades mexicanas y estadounidenses han intensificado esfuerzos conjuntos para frenar la producción y distribución de esta droga, que ha generado una crisis de sobredosis en Estados Unidos.
Además, el gobierno mexicano busca ampliar las capacidades tecnológicas y humanas de la Sedena y otras instituciones de seguridad para responder al avance de los grupos delictivos en la producción de drogas sintéticas.
Perspectiva hacia el futuro
Con Sinaloa como epicentro de la producción de fentanilo, el reto de las autoridades mexicanas se centra en desmantelar estas redes criminales y evitar que el país continúe siendo un punto clave en el tráfico internacional de esta droga.
El aumento de laboratorios clandestinos y la creciente sofisticación de sus operaciones subrayan la necesidad de una estrategia más integral que involucre prevención, tratamiento de adicciones y una mayor cooperación internacional.
