La historia del huachicol en México suma un nuevo capítulo con tintes internacionales. La empresa Mefra, dedicada al transporte marítimo de combustibles, ha quedado en el ojo del huracán luego de que un juez federal librara orden de aprehensión contra ocho de sus integrantes por su presunta relación con el huachicol fiscal, un delito que no solo afecta a la economía del país, sino que fortalece las finanzas del crimen organizado.
Mefra y el poder del huachicol fiscal
De acuerdo con el Poder Judicial de la Federación (PJF), Mefra no operaba de manera aislada. Las investigaciones revelan vínculos con miembros de la Secretaría de Marina (Semar) y con dos de los grupos criminales más poderosos: el cártel del Golfo y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
En marzo pasado, un operativo en el puerto de Tampico destapó parte de la red: un buque asegurado con 10 millones de litros de combustible robado. Ese hallazgo confirmó que el negocio del huachicol ya no se limitaba a ductos clandestinos, sino que alcanzaba rutas marítimas internacionales.
Los nombres detrás de la red
Entre los principales señalados se encuentra Héctor Manuel Portales Ávila, detenido el 23 de agosto, así como Roberto Blanco Cantú, alias “El Señor de los Buques”, figura clave en el trasiego marítimo de hidrocarburos. Junto a ellos, otras seis personas enfrentan acusaciones por la posesión ilícita de más de dos millones de litros de gasolina y diésel.
Las autoridades describen a este grupo como una estructura con gran poder económico, capaz de corromper autoridades, amedrentar testigos y manipular documentación aduanal para mantener sus operaciones en la sombra.
Impacto del huachicol fiscal en México
El huachicol fiscal no es un delito menor. Más allá del robo de combustible, representa pérdidas millonarias para Petróleos Mexicanos (Pemex) y el erario público. Además, fortalece a los cárteles del narcotráfico, quienes diversifican sus ingresos con la venta y contrabando de hidrocarburos.
En estados estratégicos como Tamaulipas, Veracruz y Jalisco, el huachicol se ha convertido en un negocio tan lucrativo como el narcotráfico. Y casos como el de Mefra muestran cómo el crimen organizado evoluciona hacia empresas fachada que operan con apariencia de legalidad.
El reto para la justicia mexicana
La emisión de estas órdenes de aprehensión es un paso relevante, pero el verdadero desafío está en romper los lazos de impunidad que permiten a estas redes criminales sobrevivir. Expertos en seguridad advierten que mientras haya corrupción en cuerpos de seguridad y estructuras judiciales, el huachicol seguirá siendo un problema nacional.
La historia de Mefra deja en claro que el huachicol fiscal ya no es solo un delito de tierra adentro: hoy navega por los mares y contamina la economía mexicana.
