La brisa del Pacífico en Ensenada contrastaba con la tensión de los temas en la mesa. En un salón resguardado por banderas de dos naciones, los representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y del Ejército Norte de Estados Unidos se dieron cita en la Junta Regional de Comandantes Fronterizos, un espacio clave para la seguridad compartida.
Al frente estuvieron el general de división José Roberto Flores Montes de Oca, comandante de la Segunda Región Militar de México, y el teniente general Allan M. Pepin, comandante del Ejército Norte de EU. Ambos coincidieron en que el futuro de la región depende de la capacidad de cooperación y del respeto mutuo.
Un frente común por la seguridad fronteriza
El encuentro no fue un acto protocolario más: se trató de un esfuerzo conjunto para enfrentar amenazas que cruzan fronteras sin pedir permiso. Tráfico de armas, trasiego de drogas, migración irregular y organizaciones criminales fueron algunos de los puntos centrales.
En palabras de la Sedena, la reunión buscó reforzar un compromiso mutuo bajo los principios de reciprocidad, responsabilidad compartida y respeto a las decisiones soberanas.
Confianza, la base del diálogo bilateral
Las fuentes castrenses subrayaron que uno de los grandes logros de estas juntas es generar un clima de confianza.
“No se trata de imponer, sino de entender”, expresaron.
Ese principio guió las conversaciones: intercambiar información sobre operativos, mecanismos de inteligencia y estrategias para blindar a las comunidades fronterizas. La coordinación, aseguraron, permite que cada país actúe con firmeza sin renunciar a su soberanía.
El reto del crimen organizado
El crimen organizado transnacional fue protagonista en la agenda. Ensenada fue escenario de análisis sobre cómo las organizaciones criminales aprovechan las brechas de la frontera para traficar armas, drogas y personas.
Ambos ejércitos coincidieron en que el combate requiere no solo de patrullajes y tecnología, sino de una estrategia conjunta de prevención e inteligencia.
Más allá de la frontera: estabilidad regional
Los representantes recordaron que los desafíos de la frontera no afectan solo a México y Estados Unidos. Los flujos migratorios, el narcotráfico y la violencia organizada repercuten en la estabilidad de toda la región.
Por eso, se planteó la importancia de construir mecanismos duraderos de cooperación militar que permitan enfrentar amenazas de manera estructural y no solo reactiva.
Una relación en evolución
Este encuentro en Ensenada forma parte de una serie de reuniones que se realizan periódicamente para actualizar diagnósticos y ajustar estrategias. Para los participantes, no se trata de un esfuerzo aislado, sino de una política sostenida para garantizar seguridad en la zona limítrofe.
El mensaje fue claro: la seguridad fronteriza no puede construirse desde la desconfianza ni desde la imposición, sino desde la colaboración respetuosa y estratégica.
