Ovidio Guzmán López, «El Ratón», ha firmado un acuerdo para declararse culpable de narcotráfico en Chicago. La Fiscalía de Nueva York retiró sus cargos, una maniobra que, según expertos, apunta a un pacto de colaboración sin precedentes contra sus propios hermanos, «Los Chapitos«.
En un movimiento que podría reconfigurar el mapa del narcotráfico en México, Ovidio Guzmán López, uno de los herederos del imperio de Joaquín «El Chapo» Guzmán, ha decidido rendirse ante la justicia estadounidense. Documentos judiciales revelan que «El Ratón» firmó un «Consentimiento para la Transferencia del Caso para Declaración de Culpabilidad y Sentencia», renunciando a su derecho a un juicio y aceptando su responsabilidad penal.
Como parte de esta maniobra legal, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ha retirado los cargos que pesaban en su contra para consolidar todo el proceso en la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois, en Chicago. Allí, Ovidio enfrenta acusaciones por cinco delitos graves, incluyendo conspiración para distribuir sustancias controladas, lavado de dinero y portación de armas de fuego.
El manual del informante: análisis de expertos
La decisión de consolidar los casos y la declaración de culpabilidad no es una simple formalidad. Según ex agentes de la DEA y analistas de seguridad, este es el procedimiento estándar cuando un acusado de alto perfil llega a un acuerdo de cooperación con el gobierno de Estados Unidos.
El objetivo del Departamento de Justicia ya no sería únicamente encarcelar a Ovidio, sino convertirlo en un activo estratégico. Su valor como fuente de inteligencia sobre la operación interna del Cártel de Sinaloa, específicamente de la facción «Los Chapitos» que lidera junto a sus hermanos, es incalculable para las autoridades.
Añadiendo más peso a esta teoría, reportes no confirmados sugieren un hecho sin precedentes: hasta 17 familiares de Ovidio Guzmán habrían sido trasladados a Estados Unidos, presumiblemente como parte de las negociaciones para garantizar su seguridad a cambio de la colaboración del capo.
«En toda mi carrera de 31 años dentro de la DEA no se ha visto que los Estados Unidos permita la entrada de familiares nucleares, pero no 17, esto nunca se ha visto. Eso indica la importancia de Los Chapitos». – Declaración atribuida a Derek Maltz, ex agente de la DEA.
Las implicaciones: una guerra interna en el Cártel de Sinaloa
Si Ovidio Guzmán se convierte en «testigo colaborador», como todo parece indicar, las consecuencias para el Cártel de Sinaloa serían devastadoras. Podría proporcionar a las autoridades estadounidenses un mapa detallado de las rutas de fentanilo, las redes de lavado de dinero y la estructura de mando de la organización criminal más poderosa del mundo.
El objetivo principal de esta información serían sus propios hermanos: Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. La colaboración de Ovidio podría desencadenar una cacería implacable contra ellos y una sangrienta guerra interna por el control del cártel, desatando una nueva espiral de violencia en México.
La cuenta regresiva
La próxima audiencia está programada para el 9 de julio en Chicago. El mundo observará atentamente para descifrar las primeras señales públicas de este pacto monumental. La pregunta que queda en el aire es devastadora para el cártel: ¿Qué secretos revelará «El Ratón» y significará el fin del imperio de sus hermanos?
La historia del Cártel de Sinaloa, marcada por la traición y la sangre, podría estar a punto de entrar en su capítulo más dramático, escrito por uno de sus propios príncipes.
