Juicio feminicidio Altamira marca un nuevo capítulo en la búsqueda de justicia para Jessica Gabriela y su hija, víctimas de un doble feminicidio ocurrido en 2018. Este lunes comenzó formalmente el proceso judicial contra Karla “N”, señalada como presunta partícipe en uno de los casos más estremecedores registrados en el sur de Tamaulipas.

La audiencia de apertura se realizó en la Ciudad Judicial de Altamira, sede del Poder Judicial de Tamaulipas, donde la Fiscalía presentó los primeros argumentos en contra de la acusada, a casi ocho años de los hechos.
Juicio: Fiscalía expone la presunta participación de Karla “N”
De acuerdo con la acusación ministerial, Karla “N” habría fungido como conductora del taxi que trasladó a Jessica Gabriela hasta un domicilio ubicado en la colonia Nuevo Progreso, en Tampico. En ese lugar, la joven —embarazada de ocho meses— fue privada de la vida para extraerle a su bebé.
El Ministerio Público sostiene que la imputada actuó como colaboradora directa en la ejecución del crimen, al facilitar el traslado de la víctima hacia el sitio donde posteriormente fue asesinada. La Fiscalía considera que su intervención fue clave dentro de una red de personas involucradas en el doble feminicidio.
Jessica, de apenas 20 años, se habría contactado con sus agresores bajo el pretexto de concretar la compra de ropa para recién nacido. Días después, su cuerpo fue localizado debajo de una cama dentro del inmueble señalado, en la zona norte de Tampico, un hallazgo que conmocionó a la comunidad.
Un caso marcado por retrasos y procesos inconclusos
Aunque los hechos ocurrieron el 27 de marzo de 2018, el camino hacia una sentencia ha estado lleno de aplazamientos. El expediente ha registrado múltiples diferimientos y recursos de amparo que retrasaron etapas clave del proceso.
Por este doble feminicidio, otra de las implicadas, Cinthya Fátima, ya fue sentenciada a 85 años de prisión. Sin embargo, aún existen imputados pendientes de resolución, entre ellos Dolores Guadalupe, hermana de Cinthya, quien permanece sin sentencia firme.
Además, la familia de las víctimas exige la reaprehensión de Omar Enrique, quien fue liberado por resolución judicial durante el desarrollo del caso. Su situación legal sigue siendo uno de los puntos más sensibles del proceso.
El tribunal continuará en las próximas audiencias con el desahogo de pruebas, testimonios y peritajes, mientras el expediente permanece abierto y con varias aristas aún por resolver.
La voz de una madre que exige justicia
Durante el arranque del juicio, Alma Delia Hernández, madre de Jessica Gabriela, expresó públicamente el desgaste emocional que ha implicado esperar casi ocho años para ver avanzar el caso.
“Lo único que queremos es justicia, porque ya van a cumplirse ocho años del asesinato de mi hija y de mi nieta. Ha sido muy difícil, es revivir todo todos los días”, declaró ante medios de comunicación.
La familia mantiene la esperanza de que este nuevo impulso procesal permita cerrar un capítulo marcado por la impunidad y el dolor. También confían en que las autoridades logren ubicar y detener nuevamente a los implicados que permanecen en libertad.
Un proceso clave contra la impunidad
El juicio contra Karla “N” representa un momento decisivo no solo para los familiares de las víctimas, sino también para el sistema de justicia estatal, que enfrenta el reto de resolver un caso emblemático de violencia extrema contra mujeres.
Organizaciones civiles y colectivos feministas han seguido de cerca el desarrollo del expediente, al considerar que este proceso puede sentar un precedente en la persecución de delitos relacionados con feminicidio y trata de personas.
Mientras avanzan las audiencias, el caso vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de investigaciones oportunas, procesos ágiles y sentencias firmes que garanticen reparación del daño y castigo a los responsables.
A casi ocho años del doble asesinato, la expectativa está puesta en que el tribunal logre esclarecer plenamente los hechos y que, finalmente, la justicia alcance a todos los involucrados.