El silencio de la madrugada en Eduardo Neri, Guerrero, fue interrumpido por una noticia que estremeció a la comunidad católica: el hallazgo del cuerpo sin vida del sacerdote Bertoldo Pantaleón Estrada, párroco de San Cristóbal, Mezcala. Con 58 años de edad y ocho dedicados al servicio pastoral, el padre Bertoldo había sido reportado como desaparecido el 4 de octubre.
La voz del Episcopado Mexicano
Ante la tragedia, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió un enérgico pronunciamiento exigiendo justicia y el esclarecimiento inmediato del caso.
“Exigimos a las autoridades competentes del Estado y de la Federación una investigación pronta, exhaustiva y transparente que permita el esclarecimiento de este crimen y el justo castigo a los responsables”, expresó la CEM en su comunicado difundido el 6 de octubre.
El organismo recordó que la violencia ha tocado repetidamente a quienes sirven desde la fe, y que la sociedad mexicana no puede normalizar los ataques contra quienes promueven el bien común.
Un llamado a la esperanza en medio del dolor
En el mensaje, los obispos manifestaron su solidaridad con la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, encabezada por Mons. José de Jesús González Hernández, así como con la familia y feligreses del sacerdote.
“Nos unimos en oración pidiendo al Señor Jesús que conceda esperanza y consuelo en estos momentos de dolor”, señalaron.
Perdón y fe: la respuesta del Obispo
Pocas horas después, el propio obispo José de Jesús González Hernández confirmó el hallazgo del cuerpo del sacerdote e hizo un acto de profundo simbolismo cristiano: otorgó el perdón a los responsables.
“Como Obispo y en nombre de toda la comunidad diocesana otorgo el perdón por estos actos a los directamente implicados, dejando a Dios la impartición de justicia”, expresó.
Su mensaje, compartido por la Diócesis, conmovió a fieles y ciudadanos que exigieron justicia, pero también reconocieron el gesto de reconciliación como un ejemplo de fe en tiempos de violencia.
Exigencia de justicia y memoria
La Fiscalía General del Estado (FGE) de Guerrero confirmó el hallazgo e inició las investigaciones correspondientes. Las fichas de búsqueda indicaban que el padre Bertoldo fue visto por última vez en Azcala, vestido con una guayabera azul rey y huaraches, antes de que su rastro se perdiera.
El caso se suma a una preocupante lista de agresiones contra sacerdotes y religiosos en México, una realidad que ha encendido las alertas dentro y fuera de la Iglesia.
Despedida y oración
La comunidad de San Cristóbal ofrecerá una misa en honor al padre Bertoldo, recordándolo como un hombre entregado, cercano y profundamente comprometido con la fe y la paz.
En cada oración, su nombre resonará como símbolo de esperanza en medio de la adversidad y como llamado a que la justicia prevalezca sobre la impunidad.
