Las calles de la colonia San Rafael, en la alcaldía Cuauhtémoc, lucen más sombrías de lo habitual. Afuera de la funeraria Gayosso en Sullivan, decenas de veladoras parpadean al ritmo del viento, iluminando pancartas con frases como “Justicia para Ximena y Pepe” y “No más violencia política”.
En el interior del recinto, los cuerpos de Ximena Guzmán y José Muñoz, dos colaboradores cercanos de la jefa de Gobierno Clara Brugada, son velados por familiares, amigos y una comunidad política consternada. La tragedia que los arrebató de forma violenta ha conmocionado a la capital.
¿Quiénes eran Ximena y Pepe?
Ximena Guzmán: una servidora pública comprometida
Ximena Josefina Guzmán Cuevas, de 37 años, era secretaria particular de Clara Brugada. Egresada de la UAM, Ximena dedicó su vida al servicio público. En 2011 coordinó programas educativos en Iztapalapa, más tarde se unió a la delegación Miguel Hidalgo y posteriormente trabajó como subdirectora de análisis en la jefatura de Gobierno.
“Era una mujer firme, sensible, y entregada a su comunidad”, expresó una compañera de trabajo que asistió al velorio entre lágrimas.
José Muñoz: seguridad y entrega institucional
José Muñoz, de 40 años, fue asesor de la jefatura de Gobierno y anteriormente coordinador de seguridad ejecutiva en Iztapalapa. Su trayectoria estuvo marcada por la disciplina, la protección de funcionarios y el diseño de estrategias preventivas.
“Siempre estaba dispuesto a ayudar. Jamás pensábamos despedirlo así”, dijo un amigo cercano afuera de la funeraria.
Un ataque directo que sacudió a la administración de Brugada
El asesinato ocurrió la mañana del 20 de mayo, sobre la Calzada de Tlalpan, esquina con la calle Napoleón, a unos pasos del metro Xola. Según el parte oficial, los agresores realizaron un ataque directo.
Ximena se encontraba dentro de un vehículo cuando fue atacada a tiros. Pepe, estacionado cerca de un poste, también fue ejecutado. Los responsables habrían huido en una motocicleta con rumbo a Iztapalapa, lo que ha despertado teorías sobre un crimen político premeditado.
Función pública y autoridades presentes en el velorio
En la funeraria se dieron cita personalidades clave del ámbito político:
- Clara Brugada, visiblemente afectada, abrazó a familiares.
- Ernestina Godoy, consejera jurídica de la presidencia, expresó su indignación.
- Diputados locales y altos mandos de seguridad, incluidos miembros de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, acompañaron el acto.
El dispositivo de seguridad fue discreto pero presente, como reflejo de la tensión e incertidumbre tras el crimen.
Entre el dolor y la memoria: un llamado a la justicia
Los asistentes al velorio no solo lloraron una pérdida; también alzaron la voz por justicia. “Esto no puede quedar impune”, gritaba un cartel sostenido por una joven con el rostro cubierto de llanto. Las redes sociales se llenaron de homenajes, exigiendo esclarecer los hechos y castigar a los responsables.
Brugada, con la voz entrecortada, declaró:
“Hoy perdimos a dos seres humanos valientes. No vamos a descansar hasta que haya justicia.”
Un crimen que marca un antes y un después en la administración local
La violencia política no es un tema nuevo en México, pero el asesinato de dos funcionarios activos, en plena vía pública y en un contexto electoral, ha encendido alertas. La exigencia ciudadana por mayor seguridad, transparencia en la investigación y castigo a los culpables se hace cada vez más fuerte.
La historia de Ximena y Pepe no será olvidada. Sus vidas, dedicadas al servicio público, se convierten ahora en un símbolo de lucha contra la impunidad.
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