Para la familia de Isaac Ortiz Chávez, el silencio de las autoridades ha sido tan doloroso como su ausencia. En un acto de desesperación y para forzar una respuesta, familiares y amigos han bloqueado esta mañana el Periférico Norte, una de las arterias más vitales del Valle de México, exigiendo una sola cosa: que busquen a Isaac.
El caos vial que se vive a la altura del Parque Naucalli es solo el eco de una tragedia personal que ha chocado contra un muro de indiferencia institucional. El bloqueo no es la noticia; la noticia es el porqué. Es la historia de una familia que ha recurrido a la medida más drástica para hacerse escuchar, un grito de auxilio que busca romper la burocracia y la apatía de un sistema de justicia que, para ellos, ha fallado.
Este acto es un voto de no confianza en los canales oficiales, un síntoma de un problema mucho más profundo que afecta a miles de familias en todo el país.
La Lucha por Hacer Visible a Isaac
En los primeros reportes, Isaac Ortiz Chávez es solo un nombre asociado a un bloqueo. Esta invisibilidad es precisamente lo que su familia intenta combatir. Su objetivo al tomar la calle es que la sociedad y los medios de comunicación conozcan el rostro de Isaac, su historia, y las circunstancias de su desaparición. Quieren que deje de ser un número de expediente para volver a ser una persona, un hijo, un amigo que es buscado con desesperación.
El bloqueo es una herramienta para ponerle un rostro humano a la estadística y para exigir que la carpeta de investigación se mueva del fondo de un escritorio a la máxima prioridad.
Cuando el Sistema Obliga a Tomar la Calle
La decisión de cerrar una vía como Periférico Norte no se toma a la ligera. Es el último recurso de quienes sienten que han agotado todas las demás opciones. Refleja una dolorosa realidad en México: para muchas familias de personas desaparecidas, la lentitud, la falta de recursos y, en ocasiones, la indiferencia de las fiscalías y comisiones de búsqueda, las obliga a convertirse en sus propios investigadores y en activistas por necesidad.
«Un grupo de personas bloquea Periférico Norte, a la altura del Parque Naucalli, en Naucalpan, Edomex, por la desaparición de Isaac Ortiz Chávez.» – Reporte inicial del bloqueo.
Este caso, aunque específico, resuena con el trauma colectivo de un país con más de 100,000 personas desaparecidas. Cada lector que ha temido por la seguridad de un ser querido, cada familia que ha navegado el laberinto de la justicia mexicana, ve en el rostro de los manifestantes del Periférico su propio reflejo.
El congestionamiento vehicular eventualmente se disipará. Los autos volverán a circular. Pero la pregunta que la familia Ortiz Chávez ha grabado hoy sobre el asfalto del Periférico permanecerá: ¿Cuántas familias más tendrán que paralizar una ciudad para que las autoridades simplemente hagan su trabajo y busquen a los que nos faltan?
