La violencia en Tijuana volvió a golpear un espacio de la vida cotidiana: un joven barbero fue ejecutado a balazos este martes mientras atendía a sus clientes en su local de la colonia Aeropuerto, un hecho que evidencia la alarmante normalización de la violencia en la ciudad.
Un acto de violencia extrema interrumpió la rutina de una barbería en la colonia Aeropuerto de Tijuana este martes, cuando un empleado del lugar fue asesinado a sangre fría por impactos de arma de fuego. El ataque, ocurrido a plena luz del día y frente a clientes, subraya la alarmante facilidad con la que la violencia permea los espacios más comunes y públicos de la ciudad.
El asesinato en un lugar tan cotidiano como una barbería genera una onda de choque particular entre los residentes. No se trata de un enfrentamiento en un punto conocido por su conflictividad, sino de la irrupción de la muerte en un negocio de barrio, un lugar de encuentro y rutina. Este tipo de eventos alimenta la percepción de que ningún lugar es seguro y de que cualquier persona puede convertirse en víctima colateral de la violencia que azota la región.
Contexto de Inseguridad Persistente
Este homicidio no es un hecho aislado. Se inscribe en un contexto de inseguridad persistente en Tijuana y en todo el estado de Baja California. Tan solo en un fin de semana reciente, el gobierno federal reportó al menos 16 homicidios dolosos en la entidad.
La respuesta de las autoridades ha sido constante, pero a menudo parece insuficiente para contener la marea de violencia. En un solo día, la Policía Municipal de Tijuana reportó la detención de 256 personas por diversas faltas y delitos, y el decomiso de 17 armas de fuego. En otro operativo reciente, se detuvo a dos hombres que ocultaban armas y droga en un estuche de guitarra, una muestra de la creatividad de los grupos delictivos para operar.
«La zona quedó resguardada por los elementos de la Guardia Nacional, mientras que agentes de la fiscalía realizaban las investigaciones», es el protocolo que se repite en cada escena del crimen, un procedimiento que se ha vuelto tristemente familiar para los tijuanenses.
La lucha por el control de las plazas para el tráfico de drogas y personas sigue siendo el motor principal de esta violencia. Mientras las autoridades suman detenciones y decomisos, los homicidios en espacios públicos, como el de la barbería en la colonia Aeropuerto, recuerdan a los ciudadanos la frágil línea que separa la normalidad del terror.
