Cherán bajo fuego: la resistencia resiste

Cherán bajo fuego: la resistencia resiste
Cherán bajo fuego: la resistencia resiste

El sonido de las campanas rompió la paz en Cherán, Michoacán. Un ataque armado, atribuido al crimen organizado, contra su Ronda Comunitaria dejó un saldo de un muerto y un herido, poniendo a prueba, una vez más, al mayor símbolo de autogobierno y resistencia indígena de México.

La madrugada del pasado 2 de julio, la comunidad purépecha de Cherán K’eri, reconocida por haber expulsado al crimen organizado y a los partidos políticos hace 14 años, fue víctima de un violento ataque armado. Sujetos desconocidos intentaron irrumpir en su territorio por los parajes de Rancho del Pino y Cerrito del Aire, desatando un enfrentamiento con la Ronda Comunitaria que se saldó con la muerte de un guardia y otro más herido.

«Un Golpe al Corazón de Nuestra Autonomía»: El Comunicado de Cherán K’eri

La respuesta de la comunidad no se hizo esperar. A través de un comunicado urgente, el Consejo de Gobierno Comunal denunció que el ataque «no es un hecho aislado», sino parte de una escalada de violencia que busca «sembrar el miedo, fragmentar a la comunidad y desarticular los procesos de defensa territorial».

El documento, cargado de dignidad y firmeza, sitúa la agresión en un contexto más amplio de violencia en la Meseta Purépecha, donde otras comunidades como Nahuatzen y Arantepacua también han sufrido amenazas y despojo por parte de grupos criminales que se disputan el control del territorio con total impunidad.

> «Sus territorios no son zona de guerra ni mercancía. Nos pronunciamos para denunciar estos hechos de violencia que buscan ser un golpe directo al corazón de nuestra autonomía y de todos los pueblos que luchamos por defender la vida.» – Extracto del comunicado de Cherán K’eri.>

14 Años de Paz Rota: El Legado de la Lucha de Cherán

Para entender la gravedad del ataque, es necesario recordar la historia de Cherán. En 2011, hartos de la tala ilegal de sus bosques, la extorsión y la violencia perpetrada por criminales en colusión con las autoridades, sus habitantes se levantaron en armas, expulsaron a talamontes, delincuentes y a toda la clase política, y establecieron un sistema de autogobierno basado en sus usos y costumbres.

Este modelo, que incluye su propia fuerza de seguridad (la Ronda Comunitaria o «Kuáricha»), ha sido reconocido legalmente y había logrado mantener una paz relativa en una de las regiones más convulsas de México. El ataque es, por tanto, un asalto simbólico a un proyecto que demuestra que es posible vivir sin la tutela del crimen organizado.

La Respuesta del Estado: Operativos y Silencio

Tras la agresión, elementos de la Guardia Nacional, el Ejército y la policía estatal se desplegaron en la zona. Sin embargo, su ingreso fue un acto controlado y permitido por la propia comunidad, que activó sus protocolos de seguridad, incluyendo el cierre de barricadas y el toque de campanas para alertar a la población. Esta reacción organizada demuestra la sofisticación de su sistema de autogobierno, que no se desmoronó ante la crisis.

A pesar del despliegue militar, hasta el momento no se ha informado de la detención de los responsables directos del ataque, y la respuesta del gobierno de Michoacán no ha ido más allá de reforzar la presencia de seguridad.

El Fantasma del CJNG: ¿Quién Está Detrás del Ataque?

Aunque no hay una confirmación oficial, reportes periodísticos y fuentes locales atribuyen la agresión a presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El móvil parece claro: el interés de los grupos criminales por los valiosos recursos forestales de la región y el control de las rutas de trasiego, un dominio que el pueblo de Cherán les ha negado rotundamente durante más de una década.

El ataque a Cherán es una prueba de fuego no solo para la comunidad, sino para el concepto de autonomía indígena en México. La gente de Cherán ha demostrado una vez más su inquebrantable resiliencia. La pregunta que queda en el aire es si el Estado mexicano cumplirá con su obligación de procurar justicia o si permitirá que la violencia del crimen organizado intente, una vez más, apagar un faro de dignidad y resistencia.

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