El último informe de labores de Norma Lucía Piña Hernández como presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estuvo marcado tanto por las ausencias notorias de ministros, consejeros electorales y de la Judicatura, como por un mensaje firme en defensa de la independencia judicial. En una sesión solemne, Piña clausuró lo que describió como la etapa de los últimos 30 años del Poder Judicial de la Federación (PJF), subrayando que la misión de impartir justicia sigue vigente más allá de las reformas y los cambios políticos.
Un discurso bajo un contexto de adversidad
Durante su intervención, Piña recordó que en los últimos dos años y medio, la judicatura mexicana trabajó en condiciones de “adversidad sin precedentes”, enfrentando calumnias, desinformación y agresiones. No obstante, destacó que pese a este entorno, el PJF cumplió con el mandato de sostener los pilares de la Constitución.
“No respondimos con estridencias, respondimos con sentencias”, afirmó, en alusión a que, frente a los cuestionamientos y presiones políticas, la Suprema Corte eligió mantener su labor a través de resoluciones judiciales y no mediante confrontaciones públicas.
La oposición a la reforma judicial
El informe se da en un momento clave, ya que Piña, junto con la mayoría de ministros de la Corte, expresó en reiteradas ocasiones su oposición a la reforma judicial que los obliga a dejar el cargo a partir del próximo 31 de agosto.
La ministra presidenta subrayó que el Poder Judicial nunca optó por la confrontación, sino que buscó siempre el diálogo, la razón y el derecho como vías legítimas para resolver las diferencias en una sociedad democrática. Con ello, marcó distancia frente a las tensiones que en los últimos años se agudizaron entre los poderes del Estado.
La independencia judicial como principio
Uno de los ejes centrales del discurso de Piña fue la defensa de la independencia judicial, entendida no como un privilegio o un título, sino como un principio esencial que debe ejercerse día a día en beneficio de la ciudadanía.
La ministra agradeció a ministros, magistrados, jueces y al personal del PJF, reconociendo el esfuerzo colectivo por emitir resoluciones que no solo resolvieron controversias específicas, sino que también fortalecieron los derechos fundamentales y garantizaron el equilibrio entre poderes.
La certeza jurídica como base democrática
Piña insistió en que la certeza jurídica es un pilar indispensable para la vida democrática del país. Explicó que este principio permite a los ciudadanos planear su futuro con confianza, al saber que el poder del Estado está limitado por la ley y subordinado al respeto a la dignidad humana.
En este sentido, recalcó que la justicia no puede entenderse únicamente como la aplicación de normas, sino como una garantía de que el poder no se ejerza de manera arbitraria. Para ella, la certeza jurídica es el componente que asegura estabilidad social y confianza institucional.
Un llamado al ideal de justicia de Morelos
En la parte final de su discurso, Piña dejó claro que con la conclusión de su periodo no termina la misión del Poder Judicial. “Hoy tan sólo concluyó una etapa, no la misión”, aseguró, recordando que la labor de impartir justicia es continua y trasciende a las personas que ocupan los cargos.
Con un tono de inspiración histórica, citó los Sentimientos de la Nación de José María Morelos, al señalar que el horizonte debe seguir siendo aquel ideal en el que “todo aquel que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo defienda frente al abuso del poder”.
Un cierre con simbolismo político y judicial
El informe de Norma Piña no solo fue el cierre de un ciclo administrativo, sino también un acto cargado de simbolismo político y judicial. Las ausencias de ministros y consejeros reflejaron las tensiones internas y externas que enfrenta el Poder Judicial en un contexto de reformas profundas.
El mensaje, sin embargo, buscó dejar una huella de resistencia y compromiso con los principios democráticos, subrayando que el trabajo de la SCJN trasciende las coyunturas políticas y responde a una misión histórica: defender la Constitución y garantizar justicia a los ciudadanos.
El último informe de la ministra presidenta Norma Lucía Piña Hernández ante la SCJN marca el final de una etapa clave en la historia reciente del Poder Judicial de la Federación. Con un discurso enfocado en la defensa de la independencia judicial, la certeza jurídica y la dignidad humana, Piña dejó claro que, pese a las presiones políticas y las reformas en curso, la misión de impartir justicia permanece. Su salida, junto con la de otros ministros, abre un nuevo capítulo para la Corte, en un escenario en el que el futuro del sistema judicial mexicano estará en el centro del debate democrático.
