
Un INE del siglo XXI: autonomía y transparencia
Guadalupe Taddei, consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), se pronunció a favor de consolidar la autonomía del organismo que encabeza y en contra de la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (Oples).
Durante el seminario “Reforma electoral: ¿hacia dónde ir?”, realizado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, afirmó que México necesita un INE autónomo, ciudadano, transparente y con capacidad técnica, capaz de mantenerse ajeno a los vaivenes políticos y de asumir con responsabilidad los retos que enfrenta la democracia.
Según Taddei, el país requiere un INE del siglo XXI, más cercano a la ciudadanía y más abierto a la participación social, pero sin perder su papel de árbitro electoral independiente.
Los Oples como vínculo con la democracia local
Uno de los puntos centrales del debate actual es el papel de los Oples. Frente al posible envío de una iniciativa de reforma electoral al Congreso, la consejera presidenta explicó que se incluirá un análisis en el documento que será entregado a la comisión presidencial para fundamentar la permanencia de estos organismos.
“Hay que establecer el porqué tienen que permanecer los organismos, qué es lo que hacen ellos que el INE no hace; debemos motivar y fundamentar correctamente su existencia”, aseguró en entrevista.
La defensa de los Oples tiene como base su relevancia en la vida democrática local. Estos organismos son responsables de organizar elecciones estatales, fiscalizar partidos regionales y fomentar la participación ciudadana en sus comunidades, funciones que complementan las tareas nacionales del INE.
Reformas electorales como ajustes progresivos
En su intervención, Taddei recordó que las reformas electorales de las últimas décadas han representado ajustes progresivos que fortalecieron la democracia mexicana. Gracias a ellas, dijo, el país cuenta con un sistema más representativo, equitativo y participativo.
No obstante, advirtió que el sistema electoral enfrenta hoy retos estructurales y emergentes que deben atenderse con urgencia para evitar consecuencias negativas.
Funciones clave del INE en la democracia mexicana
La consejera destacó que el INE no solo organiza elecciones, sino que también cumple múltiples responsabilidades que lo convierten en el pilar del sistema electoral. Entre ellas se encuentran:
- Administrar el Registro Federal de Electores.
- Fiscalizar los recursos de partidos y candidatos.
- Capacitar a millones de ciudadanos para integrar las mesas directivas de casilla.
- Promover la cultura cívica y la paridad de género.
- Supervisar procesos internos de partidos políticos y consultas populares.
“En otras palabras, el INE es el corazón técnico y ciudadano de la democracia mexicana”, afirmó Taddei.
La importancia de la autocrítica institucional
Aunque defendió la labor del INE, Taddei también subrayó la necesidad de una autocrítica interna. Reconoció que el organismo debe cerrar brechas, optimizar recursos y garantizar una mayor cercanía con la ciudadanía, que cada vez exige mayor transparencia y participación.
En ese sentido, sostuvo que las reformas electorales no deben ser vistas con temor, sino como una oportunidad para modernizar al INE, hacerlo más eficiente y mantenerlo a la altura de un país más plural y vigilante.
Las reformas como camino de evolución democrática
De acuerdo con Taddei, las reformas electorales deben servir para consolidar al INE como pilar de la democracia presente y garante del futuro. Recordó que no se trata de desmantelar lo construido, sino de evolucionar y adaptarlo a los nuevos tiempos.
“Hoy las reformas no deben temer al cambio, porque es necesario para consolidar lo construido, sin olvidar el esfuerzo que representó edificar el sistema electoral que hoy tenemos. Las reformas electorales sirven para evolucionar y transformar el devenir de nuestra democracia”, afirmó.
La posición de Guadalupe Taddei marca un momento decisivo en el debate sobre la reforma electoral en México. Su postura defiende un INE autónomo, moderno y cercano a la ciudadanía, al mismo tiempo que rechaza la desaparición de los Oples, fundamentales para la democracia local.
El reto está en encontrar un equilibrio entre la eficiencia institucional y la representación ciudadana, garantizando que tanto el INE como los organismos estatales sigan cumpliendo su papel como garantes de elecciones libres, justas y transparentes en el siglo XXI.