Claudia Sheinbaum, presidenta de México, reveló recientemente cuál era su “Plan D” en caso de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidiera invalidar la Reforma Judicial impulsada por su administración. La presidenta explicó que, en caso de un fallo desfavorable, su estrategia consistía en elegir a un nuevo ministro favorable a la reforma, asegurando así el respaldo necesario para bloquear futuras acciones de inconstitucionalidad.
La revelación de esta estrategia ha sido un tema central en la agenda política, destacando la importancia de las reformas en juego y los métodos del gobierno para garantizar su implementación.
El contexto: La encrucijada de la Reforma Judicial
La Reforma Judicial ha sido uno de los proyectos más discutidos de la administración de Sheinbaum. Esta enmienda al Poder Judicial tiene como objetivo mejorar el sistema de justicia en México, eliminando privilegios como los haberes de retiro y fortaleciendo los derechos de los ciudadanos. Sin embargo, el proyecto enfrentó una oposición considerable, especialmente desde el pleno de la SCJN, donde los ministros debían evaluar su constitucionalidad.
«Para evitar esta confrontación, nuestro ‘Plan D’ contemplaba volver a presentar la reforma con dos modificaciones clave”, explicó Sheinbaum.
¿En qué consistía el “Plan D” de Sheinbaum?
El “Plan D” era una estrategia pensada para asegurar el apoyo necesario en la SCJN en caso de un revés. Según explicó Sheinbaum, el objetivo era seleccionar a un nuevo ministro, cuyo nombramiento se haría en diciembre, cuando el actual ministro Luis María Aguilar deje su cargo. Con esta incorporación, el oficialismo aseguraría cuatro ministros favorables, bloqueando así posibles acciones de inconstitucionalidad que pudieran invalidar la reforma judicial o cualquier otra política de su administración hasta las elecciones de 2025.
Este plan también incluía la reintroducción de la reforma al Congreso de la Unión con algunas modificaciones, principalmente eliminando los haberes de retiro de los ministros, un punto que ha generado amplios debates. La reintroducción de la reforma habría permitido que esta se aprobara sin mayores obstáculos en el Congreso, garantizando el respaldo necesario en el Poder Judicial.
El fallo de la SCJN y por qué el “Plan D” no fue necesario
El pasado martes, la SCJN desestimó el proyecto de inconstitucionalidad presentado por el ministro Juan Luis González Alcántara Carrancá, que buscaba invalidar la Reforma Judicial.
El proyecto necesitaba al menos ocho votos para proceder, pero no alcanzó esta cifra. Esto implicó que el “Plan D” de Sheinbaum no necesitaba activarse, permitiéndole a su administración celebrar la permanencia de la reforma sin recurrir a su estrategia de respaldo judicial.
El ministro Alberto Pérez Dayán fue uno de los principales opositores al proyecto de invalidación, argumentando que no era procedente y que no tenía la facultad para resolver en el mismo sentido propuesto. Este desenlace fue una victoria para la administración de Sheinbaum, quien describió el fallo como “un buen precedente para el país”.
Las implicaciones del “Plan D” y el futuro de la Reforma Judicial
La revelación del “Plan D” ha levantado un debate sobre el rol del Poder Ejecutivo en las decisiones del Poder Judicial y el equilibrio de poderes en México. Para Sheinbaum, esta estrategia refleja su compromiso con las reformas que considera fundamentales para el país y su capacidad para adaptarse a las decisiones de la SCJN. No obstante, para los críticos, esta planificación evidencia una presión sobre el sistema judicial que podría comprometer su independencia.
Con la reforma aún en vigor, los próximos años serán clave para su implementación y los cambios que traerá al sistema de justicia. Sheinbaum ha dejado claro que, aunque su “Plan D” no fue necesario, sigue comprometida a vigilar la labor del Poder Judicial y asegurar que este responda a las necesidades de la sociedad mexicana.
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