Sheinbaum critica a Ugalde y defiende la democracia como derecho del pueblo

Sheinbaum critica a Ugalde y defiende la democracia como derecho del pueblo
Sheinbaum critica a Ugalde y defiende la democracia como derecho del pueblo

En un contundente mensaje, la presidenta Claudia Sheinbaum criticó que Luis Carlos Ugalde dé lecciones de democracia desde Harvard, mientras, según la mandataria, él y otros exfuncionarios del INE fueron responsables de fraudes electorales históricos en México.

Sheinbaum destacó el caso de 2006, mencionando la frase “haiga sido como haiga sido” de Felipe Calderón y cuestionando por qué no se abrieron todas las casillas, recordando a la ciudadanía que la democracia es, ante todo, un derecho del pueblo y no de una élite política o académica.

La reforma electoral y el poder del pueblo

La mandataria recordó que la reforma electoral está abierta a la opinión de todos los ciudadanos, no solo de expertos, burócratas o dirigentes de partidos. “El pueblo decide, el pueblo manda”, afirmó, haciendo alusión al artículo 39 de la Constitución, que establece que todo poder público emana del pueblo y puede ser modificado por éste.

Sheinbaum insistió en que tras 36 años de neoliberalismo, donde “mandaban unos cuantos”, la Cuarta Transformación ha devuelto el poder al pueblo, y los funcionarios actuales deben responder a esa voluntad sin traicionarla.

Críticas a la élite política y académica

En su discurso, Sheinbaum no solo cuestionó a Ugalde, sino también a Lorenzo Córdova, asegurando que algunos expertos se sienten superiores al pueblo, ignorando su voz y desestimando la democracia participativa.

“Todos éstos que se sienten los grandes expertos en democracia sienten que son una élite. Nada más que no tiene nada que ver con lo que piensa la gente”, enfatizó la presidenta.

Esta declaración subraya el conflicto entre la visión tradicional de los expertos en política y la política de participación directa promovida por el gobierno actual.

La gran revolución pacífica de la Cuarta Transformación

Sheinbaum definió la defensa de la democracia como una revolución pacífica, donde el pueblo tiene el poder absoluto de decidir, incluso sobre reformas judiciales o electorales.

“El pueblo manda, nos debemos al pueblo y no vamos a traicionar al pueblo”, concluyó, reafirmando su compromiso con la participación ciudadana y con la democracia directa como eje de gobierno.

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