La restitución de tierras Tarahumara marcó este fin de semana un punto de quiebre en la relación entre el Estado mexicano y los pueblos originarios. En la comunidad de Santa Tulita, enclavada en la Sierra Tarahumara, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo firmó un decreto que reconoce oficialmente 3 mil 7 hectáreas como propiedad comunal del pueblo Ódami Mala Noche, una demanda que llevaba generaciones sin respuesta.
“Se trata de entregarles lo que siempre ha sido de ustedes, pero no había sido reconocido”, expresó la mandataria ante representantes comunitarios, en un mensaje cargado de simbolismo político y social. No fue solo una firma: fue el reconocimiento formal de una deuda histórica.
Restitución de tierras Tarahumara: un decreto que va más allá de la tierra
La restitución no se limita a un acto administrativo. Sheinbaum subrayó que este paso se inscribe en el cumplimiento del artículo segundo constitucional, que reconoce los derechos colectivos, territoriales y de autogobierno de los pueblos indígenas.
“Hoy se reconoce al gobierno de los pueblos originarios… por eso es tan importante esta transformación”, afirmó, dejando claro que el objetivo es cambiar la lógica histórica de exclusión por una de corresponsabilidad y respeto.
Plan de Justicia para la Tarahumara: recursos y autonomía
Uno de los anuncios clave fue el fortalecimiento del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos, que alcanzará 13 mil 500 millones de pesos en 2026, con incrementos anuales posteriores. La diferencia, según la presidenta, es que ahora las comunidades decidirán directamente en qué utilizar los recursos.
Además, todas las familias beneficiadas con la restitución de tierras serán incorporadas al programa Sembrando Vida, permitiéndoles integrarse a proyectos de producción forestal y agrícola sustentable, fortaleciendo la soberanía alimentaria y el arraigo territorial.
Las necesidades urgentes de Santa Tulita
Durante el encuentro, los pobladores expusieron carencias estructurales que persisten en la región: falta de electricidad, caminos en mal estado, acceso limitado al agua, servicios de salud insuficientes, escasez de medicamentos, escuelas incompletas y problemas de seguridad.
Sheinbaum aseguró que ya se coordina con la Guardia Nacional y con la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, para atender la seguridad y mejorar la conectividad vial. También anunció un programa especial de salud comunitaria, enfocado en garantizar la permanencia de médicos en zonas de difícil acceso.
Infraestructura y salud: compromisos concretos
Como parte del Plan de Justicia, el Hospital Rural de Guachochi será reconvertido en Hospital General de Subzona, y a su costado se construirá una escuela de enfermería, con el objetivo de formar personal local y reducir la dependencia externa.
En paralelo, se construyen 15 caminos artesanales que beneficiarán a igual número de comunidades indígenas, con una longitud total de 42.71 kilómetros y una inversión de 158 millones de pesos.
La voz de la comunidad
Antonio Ayala Loera, representante del pueblo Ódami Mala Noche, sintetizó el momento con una frase contundente:
“Se nos cumple un anhelo largamente esperado… ser dueños de la tierra que por generaciones hemos habitado”.
Pidió que la restitución continúe en otras comunidades y solicitó mayor protección para los bosques, amenazados por la degradación ambiental y la explotación irregular.
Más restituciones y bienestar social
Con esta firma, ya suman 6 mil 26 hectáreas restituidas en la Sierra Tarahumara. En paralelo, Sembrando Vida ha otorgado este año 719 apoyos a más de 20 mil productores, con una inversión de mil 310 millones de pesos.
La secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, informó que 161 mil habitantes de la sierra reciben algún programa social, con una inversión anual de 5 mil 600 millones de pesos, y que 446 comunidades han accedido a recursos para infraestructura básica.
Mujeres y derechos: una agenda integral
Por la noche, la presidenta inauguró el segundo Centro Libre en Ciudad Juárez, uno de los 17 que operan en Chihuahua, enfocados en la atención y protección de mujeres.
“Es tiempo de mujeres sin violencia, pero también de libertad y de amor”, afirmó, integrando la agenda indígena con la de igualdad de género.
Un precedente para el país
La restitución tierras Tarahumara no es un gesto aislado: es un precedente político y jurídico que redefine el papel del Estado frente a los pueblos originarios. Más que devolver hectáreas, el gobierno federal devuelve dignidad, autonomía y futuro.
Y ese mensaje, hoy, resuena más allá de la Sierra Tarahumara y coloca a México en una conversación global sobre justicia territorial y derechos indígenas. La restitución de tierras Tarahumara se convierte así en un símbolo de transformación profunda y de una nueva forma de gobernar.
