Plan de paz de Trump es el eje central de una nueva ronda de diplomacia internacional que se desarrolla en Berlín, donde el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, llegó este domingo para mantener reuniones clave con enviados de Estados Unidos y líderes europeos. El objetivo es uno solo: explorar una vía realista para poner fin a la guerra iniciada por Rusia en 2022, sin sacrificar la soberanía ucraniana.
“Estoy recibiendo todas las señales y estaré listo para el diálogo”, declaró Zelensky a su llegada a la capital alemana, dejando claro que Ucrania está dispuesta a negociar, pero no a cualquier precio.
Ucrania exige justicia en cualquier acuerdo de paz
Desde el inicio de las conversaciones, Zelensky ha sido enfático: cualquier acuerdo debe ser “lo más justo posible”, especialmente para Ucrania. En sus palabras, el principio es claro porque “Rusia inició la guerra”.
La cumbre en Berlín reúne a representantes de Washington y de los principales gobiernos europeos en un momento crítico del conflicto. Decenas de miles de muertos, ciudades destruidas y millones de desplazados han convertido la búsqueda de la paz en una urgencia moral y política.
Zelensky confirmó que estas reuniones se extenderán durante dos días y que forman parte de un esfuerzo diplomático intenso que podría definir el rumbo del conflicto en los próximos meses.
El rol de Estados Unidos y la presión de Trump
Desde hace semanas, Donald Trump ha intensificado su protagonismo en el conflicto al presentar un plan de paz de Trump con el que busca un acuerdo rápido entre Kiev y Moscú. Funcionarios ucranianos confirmaron que ya se envió a Washington una versión revisada del proyecto, aunque Zelensky aseguró que aún no ha recibido una respuesta oficial de la Casa Blanca.
A Berlín también llegaron enviados estadounidenses, entre ellos Steve Witkoff, enviado especial de Trump, y Jared Kushner, yerno del exmandatario. Su presencia subraya la importancia que Washington otorga a esta fase de las negociaciones.
Estados Unidos intenta equilibrar las exigencias de ambas partes, aunque Trump se ha mostrado cada vez más frustrado por los retrasos y la falta de avances concretos.
Los puntos que traban el acuerdo de paz
Los obstáculos siguen siendo profundos. El presidente ruso, Vladimir Putin, exige que Ucrania retire sus tropas de las zonas de Donetsk que aún controla y renuncie a su aspiración de ingresar a la OTAN. Kiev ha rechazado estas condiciones de forma tajante.
Además, el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, advirtió que las fuerzas rusas permanecerían en partes del Donbás incluso bajo un posible esquema de zona desmilitarizada, algo que Ucrania considera inaceptable.
Según Ushakov, las propuestas impulsadas por Estados Unidos se han visto “empeoradas” por las modificaciones introducidas por Ucrania y sus aliados europeos, anticipando negociaciones largas y complejas.
Europa endurece su postura frente a Rusia
Desde Alemania, el canciller Friedrich Merz lanzó una advertencia contundente. Aseguró que la era de la “Pax Americana” ha terminado para Europa y que el objetivo de Putin es redibujar las fronteras del continente.
Merz afirmó que si Ucrania cae, Rusia no se detendrá allí, una visión compartida por líderes como Emmanuel Macron y Keir Starmer, quienes han reforzado el apoyo político y militar a Kiev.
Putin, por su parte, ha negado cualquier intención de restaurar la antigua Unión Soviética o atacar a países europeos.
Diplomacia bajo el ruido de los ataques
Mientras las conversaciones avanzan en Berlín, la guerra no se detiene. Rusia lanzó misiles balísticos y más de 130 drones contra territorio ucraniano en las últimas horas. Aunque la mayoría fueron interceptados, se registraron impactos en varias regiones.
Zelensky denunció que cientos de miles de familias permanecen sin electricidad tras los ataques, mientras que Moscú aseguró haber derribado más de 200 drones ucranianos en distintas regiones de Rusia.
Este contraste entre diplomacia y violencia subraya la fragilidad del momento.
Un intento decisivo para el futuro de Ucrania
Zelensky lo resumió con claridad: Ucrania necesita paz, pero una paz digna y con garantías reales de seguridad. La preocupación central es evitar que Rusia pueda lanzar una tercera invasión en el futuro.
Los próximos días serán decisivos. Berlín se ha convertido en el epicentro de una negociación que podría redefinir el equilibrio geopolítico en Europa. Si hay avances o no, dependerá de hasta dónde estén dispuestos a ceder Moscú, Kiev y Washington.
Por ahora, el plan de paz de Trump está sobre la mesa, y el mundo observa si esta vez la diplomacia logra imponerse al sonido de las armas.
