Reforma al Poder Judicial en México: Un Desafío para la Imparcialidad y la Justicia
La reciente reforma al Poder Judicial en México, que introduce la elección popular de jueces, ha encendido alarmas en el ámbito legal. Este cambio histórico, en un contexto de creciente demanda por transparencia y justicia, plantea riesgos significativos para la imparcialidad judicial, exponiendo a quienes imparten justicia a presiones políticas y económicas que podrían inclinar sus decisiones.
Para los abogados en ejercicio y las nuevas generaciones que estudian Derecho, esta reforma significa un llamado urgente a proteger los avances en derechos humanos y el acceso a la justicia. En tiempos inciertos, la educación jurídica se convierte en la primera línea de defensa, y las aulas deben forjar abogadas y abogados comprometidos con la ética y la imparcialidad.
Formación ética y perspectiva de género: bases para la justicia
El derecho no solo debe entenderse como un conjunto de normas; es una herramienta de cambio social. Desde las facultades y escuelas de derecho, la formación de abogadas y abogados debe incluir ética, justicia social y perspectiva de género, para responder de manera firme y ética ante cualquier amenaza a los derechos humanos. Inspirar a estudiantes para que ejerzan la abogacía como un acto de resistencia y justicia es la tarea más importante de los docentes de Derecho.
Un ejemplo inspirador es el de Julieta Lemaitre, profesora de derecho y jueza de la Jurisdicción Especial para la Paz en Colombia. Con una sólida carrera en defensa de los derechos humanos y el feminismo jurídico, Lemaitre ha enseñado a sus estudiantes a ver el derecho como una herramienta para desafiar las injusticias y defender a quienes más lo necesitan. Su trabajo en la justicia transicional en Colombia es un claro recordatorio de que, en las manos correctas, el derecho puede convertirse en un pilar de paz y reconciliación.
La responsabilidad de los docentes: más allá del conocimiento técnico
Ser profesor de Derecho en México hoy significa mucho más que enseñar fundamentos legales; significa inspirar a cada estudiante a convertirse en agente de cambio. Las clases deben ser una invitación a pensar más allá de las normas, a ver cada caso como una oportunidad para mejorar el sistema y a comprender que el derecho, aunque parezca neutral, puede inclinarse hacia la justicia en las manos adecuadas.
Las nuevas generaciones: defensoras de los derechos humanos
A los estudiantes de Derecho les corresponde tomar esta antorcha. Cada vez que un abogado lucha contra abusos de poder o defiende a una persona discriminada, fortalece la justicia y recuerda que el derecho no es propiedad de unos pocos. La abogacía, con ética, empatía y valentía, es la última línea de defensa ante el abuso de poder, y el papel del abogado es ser la voz de quienes no la tienen.
El papel de la educación jurídica en tiempos de reformas
La educación jurídica tiene el potencial de formar a quienes en el futuro ejercerán el Derecho para servir a todas las personas, no solo a quienes ostentan el poder. En un entorno donde los cambios políticos afectan la imparcialidad judicial, es fundamental que la educación sea el semillero de abogadas y abogados dispuestos a defender una justicia ética, igualitaria y libre de prejuicios.
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