La reforma al Poder Judicial, piedra angular del llamado “cambio de régimen”, se ha convertido en un tema polémico y divisor en México. Lo que se presenta como un esfuerzo democratizador, parece estar plagado de prácticas cuestionables, al más puro estilo de las viejas maquinarias políticas que el actual régimen prometió erradicar.
Desde urnas infladas hasta acarreo masivo, pasando por extorsiones y compras de votos, la reforma se ha construido sobre un andamiaje de maniobras que, lejos de fortalecer la democracia, parecen debilitarla. Aquí desglosamos los siete puntos clave de este proceso:
1. Manipulación en campaña: lo que no se dijo al electorado
El discurso oficial justifica la reforma judicial asegurando que la ciudadanía votó por ella. Sin embargo, los sondeos indican lo contrario: la mayoría de los mexicanos prefiere un sistema judicial basado en mérito y preparación, no en la popularidad de los aspirantes seleccionados por tómbola. Este vacío informativo plantea dudas sobre la transparencia del mandato popular.
2. Urnas infladas: el regalo de los “votos mágicos”
Aunque Morena obtuvo el 57% de los votos en las últimas elecciones, tiene el 73% de las curules en el Congreso. Esto fue posible gracias a la manipulación de los órganos electorales y una distribución que benefició a la mayoría oficialista. Sin este “regalo” de curules, la reforma judicial no hubiera pasado en la Cámara de Diputados.
3. Compra de votos y prebendas políticas
En el Senado, donde la reforma necesitaba mayoría calificada, la aprobación fue más turbia. Dos votos fueron obtenidos mediante ofrecimientos de posiciones lucrativas a senadores del PRD. Así, el gobierno aseguró los apoyos necesarios para avanzar.
4. Extorsión y acuerdos de conveniencia
El voto decisivo en el Senado provino de un senador con historial polémico. En lo que parece ser un caso de presión política, el voto fue asegurado a través de negociaciones que dejaron un sabor a extorsión encubierta.
5. Secuestro exprés en el Senado
El día de la votación, un senador de Movimiento Ciudadano desapareció misteriosamente, dejando su lugar a un suplente que votó a favor de la reforma. Aunque el incidente fue minimizado, la versión de un “autosecuestro” dejó muchas preguntas sin respuesta y evidenció un uso cuestionable de las prácticas legislativas.
6. Acarreo masivo de aspirantes
Hasta dos días antes del cierre de inscripciones para jueces y magistrados, apenas había 8,000 registros. De manera “mágica”, el número se disparó a 49,000 en 48 horas, gracias a lo que muchos califican como un descarado acarreo de abogados, especialmente desde los círculos afines a Morena.
7. Morena como árbitro y jugador
La lista final de aspirantes que aparecerán en las boletas será decidida por tres comités, de los cuales dos están controlados por Morena. Esto asegura que los nombres más favorables al oficialismo tengan prioridad, dejando fuera a quienes no se alineen políticamente.
Lo que viene: más obstáculos para el INE
El panorama no mejora. El Instituto Nacional Electoral (INE) enfrenta recortes presupuestales que limitarán la instalación de casillas. Menos casillas significan menos participación ciudadana, lo que facilitará al oficialismo imponer su control sobre el Poder Judicial.
¿Democracia o elección de Estado?
El gobierno afirma que este es el proceso más democrático del mundo. Sin embargo, las acciones hablan más fuerte que las palabras. Lo que se perfila es una elección de Estado, diseñada para consolidar el poder político bajo el disfraz de una reforma democrática.
La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta dónde llegará este modelo de concentración de poder? Y, lo más importante, ¿qué costo tendrá para la frágil democracia mexicana?
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