Privilegios en Oaxaca. Desde el primer minuto de su discurso, Claudia Sheinbaum dejó en claro que la jornada de Teposcolula no sería una visita administrativa más. Comenzó con una frase que se volvió eje narrativo del evento: los privilegios no regresarán. Esa palabra, cargada de historia, tensiones políticas y heridas colectivas, marcó el tono de una presentación que buscaba algo más profundo que informar avances. Quería recordar por qué inició la transformación del país y por qué —según ella— debe continuar sin titubeos.
La escena era muy mexicana: una unidad deportiva llena, habitantes que viajaron desde distintas comunidades de la Mixteca, jóvenes, adultos mayores, madres con niñas en brazos y autoridades locales que aguardaban la llegada de la presidenta entre banda, sol y murmullos curiosos. Cuando Sheinbaum tomó el micrófono, el ambiente se volvió un escenario donde la política se mezcló con memoria y esperanza.
“No más privilegios”: el mensaje central que marcó la gira
La presidenta trazó un relato claro: en México aún existen “unos poquitos” —así los llamó— que intentan restaurar el viejo régimen que gobernaba desde los escritorios y no desde el territorio, que privilegiaba intereses privados sobre los bienes públicos. Con contundencia repitió su postura: “¡No más!”. Aseguró que los tiempos han cambiado y que México seguirá caminando por la senda de la Cuarta Transformación, donde —dijo— “por el bien de todos, primero los pobres”.
La narrativa se reforzó con ejemplos concretos. Mencionó el avance del Plan General Lázaro Cárdenas del Río, una estrategia federal que busca revertir años de abandono en la Mixteca, desde infraestructura carretera hasta atención médica digna, pasando por caminos artesanales construidos por las mismas comunidades. Todo esto, subrayó, representa un modelo donde los recursos se destinan a quienes siempre quedaron fuera de los presupuestos del poder.
A mitad de su discurso, Sheinbaum volvió a subrayar el concepto clave: los privilegios son parte de un México que quedó atrás, y el plan en la Mixteca es una muestra de ello, pues no entrega migajas, sino estructura y futuro.
Un proyecto que busca sanar una deuda histórica
Lázaro Cárdenas Batel, coordinador del plan, recordó que el proyecto fue presentado este año con el propósito de atender a más de 1.5 millones de habitantes y combatir frontalmente la pobreza que atraviesa varias generaciones en la región.
Se detallaron inversiones en carreteras, renovación del hospital del IMSS en Huajuapan de León, mejoras a centros de salud, nuevas preparatorias y, a partir de 2026, farmacias del Bienestar como parte del programa de Salud Casa por Casa.
Para muchas de las personas presentes, el anuncio no era solamente técnico. Representaba la posibilidad de que sus hijos accedan a tratamientos médicos sin viajar horas o que los jóvenes tengan opciones educativas sin abandonar su comunidad. La audiencia escuchaba con atención, como quien reconoce que la política, por un día, se acerca a su realidad.
Tensión en el evento: la irrupción de maestros de la CNTE
El acto no estuvo exento de tensiones. Integrantes de la sección 22 de la CNTE derribaron vallas, avanzaron hasta un costado del evento y lanzaron consignas exigiendo la abrogación de la reforma educativa de 2013 y la reinstalación de la mesa única negociadora.
Sheinbaum continuó con su discurso pese a la presión. Al término del acto, hubo empujones entre los docentes y el equipo de seguridad presidencial, aunque la mandataria logró retirarse sin incidentes mayores.
Este episodio recordó que la transformación no avanza sin resistencias, y que en México la protesta sigue siendo parte del territorio político.
Un país entre memoria, protesta y el fin de los privilegios
La visita de Sheinbaum a Teposcolula no solo dejó anuncios, tensiones y fotografías oficiales. Dejó una narrativa clara: el país vive un momento definitorio donde el rumbo de desarrollo regional, la justicia social y la lucha política se entrelazan. Entre aplausos, consignas y reclamos, quedó claro que México transita un camino donde el pasado intenta regresar, pero donde el gobierno insiste en mirar hacia adelante.
El desafío será convertir las promesas en resultados tangibles y demostrar que el nuevo modelo puede superar décadas de desigualdad. Lo que está en juego no es solo un programa en Oaxaca, sino la capacidad de construir un país que no dependa de élites ni reproduzca viejos errores.
Y así, al cerrar el evento y entre el eco de las montañas de la Mixteca, Sheinbaum reiteró su mensaje más fuerte: México no volverá a los privilegios
